Emily Blunt revela qué estaba haciendo cuando se enteró que estaba nominada al Oscar

Emily Blunt revela qué estaba haciendo cuando se enteró que estaba nominada al Oscar

La actriz reveló que se encontraba paseando a su perro por Brooklyn cuando le llegó la noticia y que no podía dejar de llorar de la emoción. Su marido John Krasinski se encontraba con ella al momento de darse a conocer las nominaciones, por lo que se unió a la emoción de Blunt al oír su nombre.

Delfina Ortega Nodar

Delfina Ortega Nodar

Ser nominado a un Oscar es todo un logro para un artista y, la primera vez que eso sucede, difícilmente se olvida. En el caso de Emily Blunt, fue durante una actividad muy mundana cuando se enteró que era parte de la categoría de Mejor Actriz de Reparto gracias a su aclamado trabajo en Oppenheimer

"Es bastante aterrador, la anticipación, y creo que simplemente intentas no hacer caso a los rumores, porque a veces los rumores se construyen sobre arena. Y cuando ocurrió, y cuando ocurrió de una manera tan trascendental para todos los que participamos en la película y para todos los miembros del equipo, fue mágico. En mi caso tuve un breve llanto en medio de Brooklyn, un breve llanto justo después de recoger la caca de mi perro", dijo.

Y, agregó: "Recogí su caca y luego me enteré de que me habían nominado, así que fue perfecto. Mi marido John Krasinski lloró mucho también, después de ayudarme con la caca. Creo que fue a tirarla a la basura y luego lloramos los dos".

La actriz y su esposo viven actualmente en Nueva York, por lo que es muy común verlos a ambos paseando por Brooklyn a toda hora, por lo que no llamó la atención verlos junto a su perro aquel día, llorando de emoción por el logro obtenido.

La actriz se encontraba con su esposo, John Krasinski, al momento de enterarse que estaba nominada al Oscar
Crédito: Shutterstock

Para Emily Blunt, el rol de Kitty Oppenheimer fue trascendental y la ayudó a entender su posición frente a la vida, dejando sus sueños a un lado por los de su esposo.

"Creo que empaticé mucho con ella: la idea de ese extraordinario cerebro desperdiciándose y descomponiéndose en la tabla de planchar y la ira y la rabia latente que le seguirían. Se enfureció contra la máquina lo mejor que pudo, pero creo que no podía hacer mucho más, y luego se casó con este icono y claramente lo adoraba, lo amaba, lo apoyaba, era una gran fuerza estabilizadora en su vida y, sin embargo, era tan inestable. Creo que sangró por él, pero creo que en su propio detrimento", expresó.

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