Dónde se filmó Un lugar en silencio: Día Uno, la película que es tendencia en Netflix
Un lugar en silencio: Día Uno, la precuela de la exitosa saga de terror, ha conquistado al público tras su reciente llegada a Netflix (Latinoamérica). La película dirigida por Michael Sarnoski se ha posicionado entre lo más visto de la plataforma tras su reciente incorporación al catálogo.
La cinta, protagonizada por Lupita Nyong'o, sorprende a los espectadores con una revelación inesperada. A pesar de ambientarse completamente en Nueva York, el rodaje no se llevó a cabo en suelo estadounidense.
Mirá el tráiler de Un lugar en silencio: Día Uno:
El estudio Warner Bros. Studios Leavesden, ubicado en Inglaterra, fue la locación principal del rodaje. Este complejo cinematográfico, famoso por albergar la producción de la saga Harry Potter, se transformó en las calles de Manhattan. El equipo de producción recreó meticulosamente cuatro bloques de Nueva York en estos estudios británicos. Las construcciones alcanzaron aproximadamente dos pisos de altura y representaron distintos barrios emblemáticos de la ciudad.
El diseñador de producción Simon Bowles, conocido por su trabajo en "The Descent", utilizó tecnología de modelado 3D para planificar los escenarios. Esta técnica permitió a Sarnoski probar diferentes ángulos de filmación antes de comenzar el rodaje. La película muestra diversos sectores de Nueva York como Chinatown, Harlem, Upper East Side y Lower East Side. Cada zona fue recreada con precisión.
La estación Charing Cross de Londres sirvió como sustituto del metro neoyorquino. Una escena crucial donde los protagonistas Sam y Eric, interpretado por Joseph Quinn, huyen de los aliens se filmó en esta conocida estación londinense. Para lograr el efecto de agua sucia en las escenas del metro inundado, utilizaron col y brócoli finamente picados.
Solo una escena de la película se filmó realmente en Nueva York. La secuencia rodada en la pizzería Patsy's de Harlem representa el único momento donde la producción visitó la ciudad que sirve como escenario principal de la historia. El presupuesto de la película alcanzó los 67 millones de dólares. Gran parte de esta inversión se destinó a los efectos visuales realizados por Industrial Light & Magic, responsables de la impresionante destrucción de los puentes de Manhattan.

