A 35 años de El Silencio de los Inocentes, el equipo admite un error clave de la película que cambió su legado
El silencio de los inocentes marcó los 90, pero hoy sus creadores reconocen que una parte no envejeció bien.
El silencio de los inocentes estrenó en el año 1991.
Metro-Goldwyn-MayerSon muchas las películas que hicieron historia en el cine pero pocas lograron sacudir la cultura popular como lo hizo, en plena década del 90, la adaptación de la novela de Thomas Harris. Con su duelo psicológico inolvidable, El silencio de los inocentes cambió para siempre la percepción del terror en la pantalla grande.
Dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins, la película no solo fue un fenómeno de taquilla: se convirtió en la tercera en la historia en ganar los cinco premios Oscar principales. Su influencia fue tan profunda que todavía hoy sigue citándose como referencia obligada del thriller moderno.
Una película con un legado brillante… y ahora debatido
Sin embargo, 35 años después de su estreno, parte del equipo reconoce que no todo en la película envejeció de la mejor manera. Las críticas se centran especialmente en la representación del asesino Buffalo Bill, interpretado por Ted Levine, un personaje que con el tiempo fue cuestionado por su vínculo con estereotipos sobre identidad de género, especialmente señalado como un posible personaje transexual.
El mismo Levine fue directo al hablar del tema: “Hay ciertos aspectos de la película que no se sostienen muy bien”. El actor explicó que, con el paso de los años y una mayor comprensión sobre cuestiones trans, su mirada cambió. “Todos sabemos más… Hay algunas líneas en ese guion y en la película que son desafortunadas”, admitió.
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Un personaje que sigue dando de qué hablar
El productor Edward Saxon también se refirió al debate y reconoció que el equipo no fue consciente del impacto que ciertas representaciones podían tener. "Fuimos muy fieles al libro", dice. "Al hacer la película, no teníamos ninguna duda de que Buffalo Bill tenía una personalidad completamente aberrante; que no era gay ni trans. Estaba enfermo. En ese sentido, no lo percibimos. Desde mi punto de vista, no fuimos lo suficientemente sensibles al legado de muchos estereotipos y su capacidad para causar daño".
El actor, por su parte, fue aún más contundente: “Es lamentable que la película haya vilipendiado eso y está totalmente mal. Y puedes citarme al respecto”. Aun así, subrayó que en su momento no interpretó al personaje como trans ni gay, sino como “un hombre heterosexual desquiciado”.
Nada de esto borra el lugar que ocupa la película en la historia del cine. Su estreno en 1991 rompió moldes, desafió estrategias de lanzamiento y dejó frases y escenas que aún circulan en la cultura popular. Fue un éxito artístico y comercial que redefinió el género. “Pensábamos que habíamos hecho una película entretenida. No teníamos ni idea de que iríamos a una ceremonia de premios a finales de año”, dijo Saxon.





