Cuatro películas neo western para ver: cuando el viejo oeste llegó al presente
Cuatro películas que tomaron los códigos del western y los trasladaron al mundo contemporáneo. Grandes historias para que veas.
Esta película es un western moderno que no te poder perder.
LionsgateEl western clásico tiene una geografía, una época y una moral muy definidas: el desierto, el siglo XIX, el duelo entre el bien y el mal bajo el sol. El neowestern toma esos mismos códigos (la violencia como lenguaje, el paisaje árido como personaje, la ley como concepto inestable) y los traslada a otros tiempos y lugares. El resultado es un género que puede transcurrir en el Texas contemporáneo, en la Patagonia o en un pueblo de Nuevo México sin perder la esencia de lo que hace al western funcionar.
Lo que define al neowestern no es el sombrero ni el caballo sino la tensión moral. Personajes que operan en los márgenes de la ley, comunidades donde el Estado no llega o no alcanza, violencia que tiene consecuencias reales y un paisaje que siempre dice algo sobre las personas que lo habitan. Es un género que envejeció bien precisamente porque sus preguntas sobre el poder y la justicia nunca dejaron de ser relevantes.
Estas son cuatro películas para que veas que te van a gustar.
Eddington (2025)
Un sheriff de un pueblo pequeño de Nuevo México enfrenta una crisis de autoridad durante la pandemia mientras las tensiones políticas y sociales de su comunidad explotan a su alrededor. Aster filmó con Joaquin Phoenix y Pedro Pascal en una historia que mezcla el western con la sátira política americana de una forma que pocos esperaban de él. Es una película sobre el colapso de las instituciones contada desde el punto de vista de alguien que todavía cree en ellas. Disponible en HBO.
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El poder del perro (2021)
Montana, años veinte. Un ranchero brutal e inteligente hace la vida imposible a la nueva esposa de su hermano y a su hijo adolescente. Jane Campion filmó película lenta que hace que la tensión se acumule en cada silencio y Benedict Cumberbatch construyó uno de los personajes más complejos del cine reciente: un hombre cuya violencia tiene capas que la película va revelando de a poco. El paisaje de Nueva Zelanda haciendo de Montana es uno de los grandes logros visuales del neowestern contemporáneo. Disponible en Netflix.
Sin nada que perder (2016)
Dos hermanos roban una serie de bancos pequeños en el árido Texas para salvar la granja familiar de una ejecución hipotecaria, mientras un ranger a punto de retirarse los sigue de cerca. De Taylor Sheridan, el guion que usa la crisis bancaria americana como telón de fondo de una historia sobre la desesperación y la lealtad familiar. Chris Pine y Ben Foster construyen una dinámica que es al mismo tiempo tierna y explosiva, y Jeff Bridges cierra el triángulo con un personaje que es tan querible como inevitable. Es neowestern en su forma más contemporánea: los bancos son los villanos y los ladrones son los héroes, y la película sabe exactamente lo que está haciendo con eso. Disponible en Prime Video.
Sin lugar para los débiles (2007)
Un hombre encuentra una valija llena de dinero en medio del desierto de Texas después de un intercambio de drogas que salió mal y lo que sigue es una persecución que los Coen filmaron como una fuerza de la naturaleza imparable. Anton Chigurh, interpretado por Javier Bardem, es uno de los villanos más perturbadores de la historia del cine precisamente porque la película lo trata como un fenómeno inevitable antes que como un criminal. Es neowestern en su forma más pura: el paisaje, la violencia y la pregunta sobre si la justicia existe realmente en algún lado.





