El detalle que no tiene sentido en Obsesión, la película de terror del momento
Curry Baker, guionista y director de la película, reconoció que hay un detalle que no cierra del todo en la trama.
El director de Obsesión admitió que hay un detalle que no tiene mucho sentido en la película
Entre giros perturbadores, un romance incómodo y el caos que desata un deseo mal formulado, es fácil dejarse arrastrar por la trama de Obsesión sin detenerse a pensar demasiado. Pero basta con frenar un segundo para notar que hay un hueco enorme en el corazón mismo del relato. Lo curioso es que no lo señala un espectador quisquilloso: lo admitió el propio Curry Barker, guionista y director de la película de terror del momento.
El problema gira en torno al objeto que concede deseos dentro de la historia, el llamado One Wish Willow. En la trama, el personaje de Bear lo utiliza para pedir que Nikki lo ame más que a nadie en el mundo, un anhelo que, como era de esperar, termina saliendo espantosamente mal. La cuestión aparece cuando uno lleva esa premisa hasta sus últimas consecuencias: si semejante artefacto realmente funciona, lo lógico sería que muchísima gente lo estuviera usando al mismo tiempo.
El director admitió el agujero de guion
Barker no esquivó el tema cuando lo enfrentó. En diálogo con Total Film reconoció sin vueltas que las reglas detrás del objeto no resisten un análisis profundo. Según contó, prefiere no pensar demasiado en ello porque carece de sentido imaginar un planeta entero formulando deseos sin parar. Y ahí, admite, es donde todo empieza a tambalear.
El realizador llevó la idea al extremo para graficar lo absurdo del asunto. Si el One Wish Willow opera de verdad, tal como establece la mitología del filme, y la gente pidiera deseos a diestra y siniestra, el mundo sería irreconocible: hasta los dragones serían parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, nada de eso ocurre en pantalla. El universo que muestra la historia luce, en sus palabras, bastante normal, y esa normalidad es justamente lo que no encaja.
El director incluso intentó tapar el agujero con una teoría, aunque fue el primero en reconocer que tampoco se sostiene. Su propuesta era que cada persona que pide un deseo ingresa en una realidad alternativa donde ese deseo se cumple, de modo que nadie experimenta los anhelos de los demás de manera simultánea. La explicación resolvería buena parte del enredo —distintos deseos, distintas realidades, ningún dragón sobrevolando las ciudades—, pero él mismo la desarmó al instante: recordó una escena en la que el dinero cae del techo y concluyó que, con ese detalle sobre la mesa, el mecanismo simplemente queda roto.



