El fenómeno de enamorarse de asesinos seriales que el cine y las series no dejan de retratar: la hibristofilia

Ted Bundy recibía cartas de amor mientras era juzgado; a Jeffrey Dahmer le enviaban dinero. Esto tiene nombre, explicación y, sí, aparece en el cine.

La serie de Jeffrey Dahmer fue un éxito de Netflix. 

La serie de Jeffrey Dahmer fue un éxito de Netflix. 

Netflix

Durante el juicio de Ted Bundy, a fines de los años 70, pasaba algo que nadie podía explicar del todo: docenas de mujeres asistían a las audiencias no para juzgarlo, sino para admirarlo. Y esto no era un caso aislado. Jeffrey Dahmer recibía correspondencia de mujeres enamoradas junto con dinero y regalos mientras estaba preso. Richard Ramirez se casó con una fan que le había escrito más de setenta y cinco cartas. El fenómeno tiene nombre, tiene explicación psicológica y aparece, una y otra vez, en el cine y series que el mundo consume con una mezcla de fascinación y culpa. Se llama hibristofilia.

La Asociación de Psicología Estadounidense define la hibristofilia como el "interés y atracción sexual por quienes cometen delitos", que en ciertos casos puede dirigirse a personas que están en prisión. El término fue introducido formalmente por el psicólogo John Money para describir una preferencia sexual en la que el placer está relacionado con personas que han cometido actos violentos o peligrosos. Aunque no se clasifica como una enfermedad, puede presentarse en distintos grados de intensidad.

¿Por qué alguien se enamora de un asesino?

Ted Bundy es uno de los ejemplos más famosos de hibristofilia y el cine lo ha retratado muchas veces.

Ted Bundy es uno de los ejemplos más famosos de hibristofilia y el cine lo ha retratado muchas veces.

Las teorías son varias. Algunas personas sienten que pueden "salvar" al criminal y redimirlo con amor, lo que genera una sensación de propósito y conexión emocional. Otras ven a los criminales como víctimas de sus circunstancias y sienten el deseo de proteger al "niño herido" que alguna vez fueron. También aparece la atracción por lo prohibido: la fascinación por lo peligroso como una forma de buscar emociones intensas o escapar de la rutina. Desde la perspectiva biológica, hay investigadores que proponen que la atracción hacia hombres dominantes y potencialmente violentos tiene raíces evolutivas vinculadas a la búsqueda de protección.

Los medios y las redes sociales amplifican rápidamente la hibristofilia. En TikTok, el fenómeno del true crime generó una preocupante trivialización del trauma entre los jóvenes, que tienden a perdonar graves crímenes si el infractor es atractivo. El efecto halo hace el resto: cuando alguien percibe un rasgo positivo en una persona, como el atractivo físico o el carisma, ese rasgo contamina la evaluación de todo lo demás, incluso de sus crímenes.

Cuando el cine alimenta la fascinación por los criminales

El cine y las series no son ajenos a este fenómeno. Lo representan, lo analizan y, según muchos críticos, también lo alimentan. Cuando Netflix estrenó Monster: La historia de Jeffrey Dahmer en 2022, el actor Evan Peters recibió mensajes de admiración en redes que no iban dirigidos a él sino al personaje que interpretaba. Las gafas originales de Dahmer empezaron a venderse en mercados de coleccionistas a precios que antes nadie hubiera pagado.

Algo similar pasó con Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, la película de 2019 donde Zac Efron interpretó a Ted Bundy. El hecho de que un actor atractivo y carismático encarnara al asesino generó una romantización del personaje que incomodó a muchos, entre ellos a los familiares de las víctimas.

El caso de la serie You preocupó a especialistas.

El caso de la serie You preocupó a especialistas.

La serie You, protagonizada por Penn Badgley como un acosador y asesino en serie, fue un caso todavía más explícito ya que el propio actor tuvo que salir a aclarar públicamente que su personaje no era un romántico sino un asesino, después de que miles de fans expresaran su atracción por él.

En ese cruce entre cultura, ficción y morbo, la hibristofilia encuentra un terreno fértil. La fascinación por el peligro puede parecer intrigante cuando se observa a distancia pero cuando se transforma en vínculo real con personas violentas, deja de parecer un thriller y se convierte en una relación marcada por el riesgo y el daño emocional. Y las víctimas de esos crímenes reales quedan, una vez más, fuera del foco.