El western protagonizado por Richard Gere que es considerado una joya del cine
Pese que es muchos lo ubican entre lo mejor del género western, Días del cielo no forma parte de ninguna plataforma, lo que la vuelve una joya inalcanzable.
La película con Richard Gere que es considerada una de las mejores de su carrera.
Paramount PicturesHay joyas del cine que es difícil encontrar en el streaming, como Días del cielo, un western estrenado en 1978 que se ubica entre lo mejor del género. Esta omisión responde a ese misterio que envuelve a los clásicos prácticamente desconocidos, que hace que se mantengan en su calidad original y a manos de unos pocos.
Ambientada a comienzos del siglo XX, la historia sigue a Bill, Abby y la joven Linda, quienes huyen de un pasado conflictivo para trabajar en los vastos campos de trigo del Medio Oeste. Allí, una mentira (la supuesta relación de hermanos entre Bill y Abby), desencadena una trama de ambición, amor y tragedia cuando el rico y solitario granjero se enamora de Abby.
Así es Días del cielo, el western protagonizado por Richard Gere
Reducir Días del cielo a su argumento no le hace justicia a la cinta cuya verdadera protagonista es la imagen. La fotografía del español Néstor Almendros, ganador del premio Oscar, convierte cada plano en una pintura en movimiento. Rodada en su mayoría durante la llamada "hora mágica”, esa franja breve entre el día y la noche, la película captura la luz natural con una delicadeza casi mística. Los campos dorados, el cielo infinito y las siluetas humanas construyen una estética que remite tanto al impresionismo como a la tradición pictórica norteamericana.
Otro gran acierto de este western es la música de Ennio Morricone que acompaña con sutileza la trama, elevando la dimensión emocional sin caer en el subrayado excesivo. Cada acorde parece dialogar con la naturaleza que envuelve a los personajes, que parece latir en cada una de las melodías.
Párrafo aparte para Richard Gere que se anima al western en la piel de Bill, un personaje simple pero con aristas que hacen que sea un rol complicado para cualquier actor, más si no lo hace en un género del cuál es ajeno.
A más de cuatro décadas de su estreno, Días del cielo sigue siendo una experiencia única. No es una película para quienes buscan acción o giros dramáticos constantes, sino para aquellos dispuestos a dejarse llevar por el ritmo pausado de la contemplación. En tiempos de inmediatez, su propuesta resulta casi radical: mirar, escuchar y sentir.



