La guerra de los últimos: por qué la crítica se ensañó (injustamente) con lo nuevo de Ridley Scott
A pesar de la dura crítica recibida, la nueva película de Ridley Scott es un thriller que se toma su tiempo para desarrollar su historia y la de sus personajes.
Lo nuevo de Ridley Scott ya está en cines.
20th Century StudiosEsta semana llegó a los cines La guerra de los últimos (The Dog Stars), la nueva película de Ridley Scott, y la recepción fue durísima. En Rotten Tomatoes la película quedó con apenas 40% de aprobación entre más de 120 reseñas, y varios medios especializados la trataron de "lo peor de Ridley Scott en la última década".
La verdad es que después de haber visto la película no puedo estar más en desacuerdo. Y hasta creo que la crítica está siendo injusta con el director. Es una película distinta dentro de su extensa carrera, más lenta y más íntima de lo que estamos acostumbrados a ver de él, pero está lejos de merecer el nivel de desprecio que juntó en las últimas semanas.
La historia se desarrolla en un mundo postapocalíptico, en donde gran parte de la población ha sido azotada por un virus mortal, que dejó a unos pocos sobrevivientes librados a su suerte. Allí conocemos a Hig, el personaje de Jacob Elordi, un joven mecánico y piloto que perdió a su esposa, y ahora vive junto a su perro Jasper y Bangley, un exmilitar a cargo de Josh Brolin. Todos los días vigilan, salen a hacer recorridos, cuidando de grupos de personas que buscan arrebatarles lo que tienen. En el camino encontrarán a un viudo y su hija, a cargo de Guy Pierce y Margaret Qualley
Lo que dijo la crítica (y lo que se le pasó por alto)
La lista de reseñas negativas es larga. Robert Daniels, de RogerEbert.com, la llamó la película más aburrida de toda la carrera de Scott. Ryan Lattanzio, de IndieWire, escribió que es la primera vez en años que un proyecto del director se siente completamente innecesario. Benjamin Lee, de The Guardian, apuntó que el relato posapocalíptico llega tarde a un género saturado y no aporta nada que no hayamos visto ya en series como The Walking Dead.
Son objeciones válidas si lo que uno espera es otra película de acción de Ridley Scott. El problema es justamente ese punto de partida. La guerra de los últimos no es Gladiador ni es Alien, y tratarla con esa vara le juega en contra jugando en contra.
De la vereda de enfrente también hubo algunos defensores. David Rooney, de The Hollywood Reporter, llegó a decir que podría ser la mejor película de Scott desde de The Martian. Tim Grierson, de Screen International, destacó el trabajo del director con los personajes por encima de las escenas de acción. Esas voces existen, pero el relato dominante en redes y portales terminó siendo el del fracaso total, y ahí es donde la cosa se desequilibra.
La actuación de Elordi está bien, no es la mejor de su carrera, pero le da a Hig ese aire melancólico y desesperanzado de que el mundo en el que habitan nunca será como antes. Algunos críticos interpretaron esta actuación como frialdad, a mí me pareció uno de los mayores aciertos de la película. Brolin le da al personaje de Bangley una dureza que funciona como contrapeso perfecto. Y visualmente la película tiene la firma de Scott por todos lados, con una fotografía que aprovecha los paisajes vacíos para transmitir la soledad del mundo que quedó.
Un director subestimado por Hollywood
Ridley Scott es de los directores más subestimados de Hollywood, y no es una exageración. El tipo hizo Alien, Gladiador, Blade Runner, Thelma y Louise y La caída del Halcón Negro, películas que marcaron generaciones y que hoy son referencia obligada del cine. Y sin embargo, nunca se llevó un Oscar a mejor director. Lo nominaron varias veces, pero la Academia siempre miró para otro lado.
Que a sus 88 años siga haciendo esto con el mismo pulso y convicción que lo hizo grande hace cuatro décadas, ya es extraordinario. Ahora bien, si en algún momento decide bajar el ritmo o elegir proyectos más chicos, también es lógico. Nadie puede sostener ese nivel de producción para siempre, y a esta altura de su carrera no nos debe nada y se ha ganado el derecho de elegir qué quiere contar y cómo.
En definitiva, La guerra de los últimos no es una película de supervivencia con ritmo trepidante, sino un drama contemplativo sobre el duelo y sobre qué queda de la humanidad cuando ya no hay casi nadie. Si uno va con esa expectativa, The Dog Stars funciona, y funciona bien en varios tramos.
¿Es de lo mejor de Ridley Scott? No. ¿Es un desastre que merece un 40% en Rotten Tomatoes? Tampoco. Es una película pausada, distinta a lo que el director venía haciendo en los últimos años, bien actuada y bien filmada, que quedó atrapada entre expectativas equivocadas y un género que la crítica ya está cansada de ver. A veces alcanza con eso para que una película termine pagando culpas que no son propias.



