Los errores que muy pocos notaron en Toy Story 5

Los espectadores más atentos han detectado varios errores en la nueva película de Pixar.

Toy Story se estrenó en cines la semana pasada

Toy Story se estrenó en cines la semana pasada

Foto: Disney - Pixar.

Cada estreno de Pixar viene acompañado de un ejército de espectadores que congela la imagen, repite escenas y caza hasta el más mínimo descuido. Toy Story 5 no fue la excepción, y aunque la película mantiene el nivel de cuidado al que acostumbra el estudio, un puñado de errores logró colarse entre los fotogramas. La mayoría pasó completamente inadvertida para el público general, pero no para esa comunidad que disecciona cada plano en busca de inconsistencias.

Uno de los detalles más comentados tiene que ver con Jessie. Si la vaquera realmente llevó escrito el nombre y la dirección de Emily en sus pantalones durante todo este tiempo, resulta extraño que Al nunca lo advirtiera. En Toy Story 2 se mostró sin problemas cómo el coleccionista borró la firma de Andy de la bota de Woody justamente porque ese tipo de marcas reducía el valor de un juguete. Que Jessie conservara una inscripción semejante sin que nadie la quitara abre una grieta difícil de justificar.

Los errores que muy pocos notaron

En esa misma línea de descuidos heredados aparece Bullseye. A pesar de que el caballo pasó a ser propiedad de Bonnie al cierre de Toy Story 3, todavía conserva el nombre de Andy escrito en sus pezuñas, un rastro del dueño anterior que debió haber desaparecido junto con el cambio de manos. Más actual, pero igual de llamativo, es el caso de Lilypad: cuando el personaje recarga sus baterías, el porcentaje sube de a un punto por segundo. En la realidad, ningún dispositivo electrónico avanza tan rápido, ya que un solo punto de carga suele demorar varios minutos.

No todo lo que parece falla lo es, y algunos de los errores que circulan en realidad tienen explicación. En el primer flashback se escucha una de las frases clásicas de Jessie, y muchos asumieron que su caja de voz no debería seguir funcionando años después. Sin embargo, al tratarse de un juguete de la década de 1950, ese mecanismo no dependía de baterías sino de discos accionados por una cuerda. Mientras la pieza no se dañe, podría reproducir sonidos prácticamente para siempre, así que el supuesto fallo se desarma solo.

Los espectadores más atentos detectaron varios errores

Los espectadores más atentos detectaron varios errores

Donde el guion sí queda más expuesto es en los huecos de la trama. Por alguna razón, el papá de Bonnie no nota que Jessie y Bullseye no estaban en el auto al llegar a casa, algo que cualquier adulto atento habría registrado. A eso se suma una incoherencia con las compañeras de ballet de Bonnie, que se burlan de ella tras enterarse de su preocupación por los juguetes: si Woody y Buzz hubieran sabido ese antecedente, jamás le habrían pedido a Lilypad que enviara la foto a todos sus contactos.

Finalmente, hay tropiezos vinculados a los personajes que rozan la contradicción con su propia historia. Llama la atención que todos los Buzz Lightyear le creyeran tan rápido cuando explicó que eran juguetes, siendo que el Buzz original se negó rotundamente a aceptar esa misma verdad por más que se la repitieran en la película de 1995. También resulta forzado que Jessie y Duke Kaboom reconozcan sus voces por walkie talkie cuando nunca habían interactuado en Toy Story 4, y que Lilypad envíe fotos para que la encuentren cuando, atrapada en la camioneta rumbo a ser donada, en ese preciso instante no quería ser hallada.