Madonna se lo robó, Ryan Murphy lo hizo serie y vos todavía no lo viste: el documental más influyente de la cultura queer
Esta película explica el origen de buena parte de la cultura popular que consumimos hoy y es considerado uno de los documentales claves.
Este documental es uno de los más reconocidos del cine.
Off-White ProductionsHay expresiones que usamos todos los días sin saber de dónde vienen. "Lanzar sombra". "Realness". "Servir looks". "Voguing". Todas nacieron en los sótanos y salones de baile del Harlem de los años 80, en una escena que el mundo ignoró durante décadas y que una directora de 28 años decidió filmar con una cámara pequeña y sin presupuesto. Ese material se convirtió en uno de los documentales más importantes de la historia del cine.
La dirigió Jennie Livingston entre 1987 y 1989, y se estrenó en 1990 después de ganar el Gran Premio del Jurado en Sundance. Dura 78 minutos y fue seleccionada en 2016 para su conservación en el Registro Nacional de Cine de los Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso por ser cultural, histórica y estéticamente significativa.
Paris is Burning no es solo un documento sobre una escena de baile. Es el registro de una comunidad entera que construyó un mundo propio para sobrevivir en otro que no los quería. Personas negras y latinas de la comunidad LGBTQ+, muchas de ellas sin hogar, rechazadas por sus familias y golpeadas por la epidemia del sida, que encontraron en los ballrooms de Harlem un espacio donde existir con dignidad. Ahí inventaron un lenguaje, una estética y unas reglas propias que décadas después iban a infiltrar la cultura popular global de maneras que nadie imaginó entonces.
Un documental que registra una escena que estaba desapareciendo
La escena ballroom funcionaba así: las Houses (familias elegidas, con sus propias madres y sus propios hijos) competían en categorías que reproducían y parodiaban los códigos de la moda y la clase alta blanca. El objetivo era "pasar", convencer al jurado de que eras exactamente lo que la categoría pedía. Era una crítica tan feroz como elegante al mundo que los excluía: si no nos dejan entrar, inventamos nuestra propia versión de la puerta y la cruzamos solos.
El documental le pone cara a esa comunidad a través de figuras como Pepper LaBeija, Dorian Corey, Willi Ninja y Venus Xtravaganza. Cada una aporta algo diferente: sabiduría, ambición, dolor, humor. La película no los estudia desde afuera sino que los deja habla, y lo que dicen sobre la fama, el dinero, la belleza y el deseo de ser reconocidos es tan vigente hoy como en 1989.
Has visto dejos de este documental aunque no seas consciente
La influencia de Paris is Burning en la cultura popular es imposible de calcular. Madonna vio los balls, tomó el voguing y lo llevó al mundo entero con su video de 1990 sin mencionar a ninguno de sus creadores, algo que generó un debate sobre apropiación cultural que sigue sin resolverse. RuPaul's Drag Race construyó un imperio sobre el vocabulario y la estética que este documental registró. Pose, la serie de Ryan Murphy, reconstruyó dramáticamente esa escena. La palabra "shade", el concepto de "serving looks", el voguing como disciplina artística: todo viene de acá.
Paris is Burning existe porque Jennie Livingston entendió que lo que veía era importante antes de que nadie más lo viera; que esas personas merecían ser filmadas. Que ese mundo iba a desaparecer (el sida se llevó a muchos de sus protagonistas poco después) y que si no quedaba un registro, sería como si nunca hubiera existido.
Dura 78 minutos, no está en las plataformas de streaming habituales, pero con una búsqueda rápida en YouTube la encontrás completa. Vale cada minuto.


