NAZA, el documental sobre Gaza que triunfó en el Festival de Venecia y desató una feroz polémica en Israel

La realización que destapa las operaciones militares y políticas dentro del ejército Israelí, ganó un importante premio en la última edición del festival y ya causa controversia.

Rachel Szor y Yuval Abraham, los directores del documental NAZA. 

Rachel Szor y Yuval Abraham, los directores del documental NAZA. 

EFE/EPA/FABIO FRUSTACI

El documental israelí NAZA se convirtió en una de las películas más controvertidas del Festival de Venecia 2026. Dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, el filme recibió el Premio Especial del Jurado después de provocar una ovación de casi 25 minutos en la Sala Grande. Desde entonces, pasó de ser uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del festival a convertirse en el centro de una disputa política internacional.

La película acusa al aparato militar y de inteligencia de Israel de haber utilizado sistemas tecnológicos para seleccionar objetivos en Gaza aun sabiendo que los ataques podían provocar numerosas muertes de civiles. El Ejército israelí rechaza esas acusaciones y sostiene que el documental presenta una visión distorsionada de sus procedimientos.

De qué trata NAZA

NAZA se filmó durante tres años en Tel Aviv y recurrió a 24 fuentes anónimas del ejército israelí.

NAZA se filmó durante tres años en Tel Aviv y recurrió a 24 fuentes anónimas del ejército israelí.

NAZA dura 80 minutos y fue filmado a lo largo de tres años, principalmente de noche y en terrazas de Tel Aviv. Sus protagonistas son 24 soldados y miembros de los servicios de inteligencia israelíes, cuyas identidades permanecen ocultas mediante siluetas y alteraciones digitales de sus voces.

El título hace referencia a un término utilizado dentro del lenguaje militar israelí para calcular las posibles bajas civiles de una operación. El documental sostiene que esas muertes no siempre aparecen como un daño colateral imprevisible de un ataque, sino que en determinados casos serían consideradas previamente al momento de autorizarlo.

Uno de los testimonios más impactantes sostiene que llegó a autorizarse un ataque contra un objetivo de Hamás asumiendo la muerte de hasta 500 civiles. El Ejército israelí negó específicamente esa acusación.

Otro de los ejes del largometraje es el uso de sistemas de inteligencia artificial y grandes cantidades de información obtenida de comunicaciones y teléfonos para identificar posibles objetivos. Los directores plantean que esas herramientas forman parte de un sistema mucho más amplio de vigilancia, selección de objetivos y bombardeos.

Quiénes están detrás del documental

Abraham y Szor ya habían generado una fuerte repercusión internacional con No Other Land, documental que realizaron junto a Basel Adra y Hamdan Ballal y que ganó el Oscar a mejor documental en 2024. NAZA vuelve a colocar a los dos cineastas israelíes en el centro de un debate sobre la ocupación, la guerra y las responsabilidades del Estado israelí.

La producción también explica parte de la repercusión internacional. NAZA fue producida por el periódico británico The Guardian y James Wilson, mientras que Jonathan Glazer, director de La zona de interés, participa como productor ejecutivo.

El proyecto, además, se apoya en investigaciones periodísticas previas realizadas por The Guardian, +972 Magazine y su publicación hermana en hebreo, Local Call. Algunas de las declaraciones que aparecen en la película ya habían sido investigadas y publicadas por esos medios antes del estreno en Venecia.

La ovación que convirtió a NAZA en el fenómeno de Venecia

Los directores israelíes Rachel Szor y Yuval Abraham en el Festival de Venencia 2026.

Los directores israelíes Rachel Szor y Yuval Abraham en el Festival de Venencia 2026.

La presentación mundial de NAZA se transformó rápidamente en uno de los momentos más comentados del festival. Después de la proyección, el público de la Sala Grande permaneció de pie durante aproximadamente 25 minutos, en la ovación más extensa en la historia del certamen. La reacción incluso superó la que había recibido el año anterior La voz de Hind Rajab, otro filme centrado en la guerra de Gaza.

La película también recibió elogios de varios medios especializados. Variety la definió como una investigación devastadora, mientras que The Hollywood Reporter, Deadline e IndieWire destacaron el impacto de sus testimonios y la dimensión de las acusaciones que presenta.

Haaretz, uno de los principales diarios israelíes, también publicó editoriales y artículos defendiendo la importancia de que la sociedad israelí vea la película y discuta sus acusaciones. Pero el mismo medio publicó opiniones críticas que cuestionan la ausencia de determinados elementos de contexto.

Por qué Israel reaccionó contra NAZA

La reacción de las autoridades israelíes fue mucho más contundente. El ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, acusó a Abraham y Szor de traición y anunció que buscará avanzar con un procedimiento para retirarles la ciudadanía israelí. La medida generó una nueva discusión sobre los límites de la libertad de expresión dentro de Israel.

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, también atacó públicamente a los cineastas. Otros sectores políticos y voces vinculadas al establishment israelí cuestionaron que una película realizada por ciudadanos israelíes presente al país de esa manera ante una audiencia internacional.

La posible pérdida de ciudadanía, de todos modos, no es automática. La legislación israelí permite ese procedimiento en determinadas circunstancias vinculadas con delitos graves como traición o terrorismo, pero requiere la intervención de distintas autoridades y una instancia judicial.

Qué dice el Ejército israelí sobre las acusaciones

Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron las principales acusaciones de NAZA. La institución sostiene que los testimonios son anónimos y que, por lo tanto, no puede comprobarse la identidad, rango o participación de las personas entrevistadas en las operaciones que describen. También niega que la inteligencia artificial decida de manera autónoma qué objetivos deben ser bombardeados.

Según la posición oficial, los sistemas tecnológicos pueden utilizarse como herramientas de análisis, pero las decisiones sobre los ataques requieren intervención humana. El Ejército también sostiene que cada operación debe evaluar la ventaja militar prevista frente al posible daño a civiles y que existen procedimientos destinados a reducir las víctimas no combatientes.

Ese es uno de los principales puntos de disputa entre NAZA y sus detractores.

Las críticas contra el documental

El cuestionamiento más frecuente tiene que ver con las fuentes anónimas. Para los críticos, la decisión de ocultar completamente la identidad de los entrevistados dificulta que el espectador pueda comprobar sus cargos, responsabilidades y acceso real a la información que describen.

También se cuestiona la selección del material. Una de las críticas publicadas por Haaretz sostiene que la película deja fuera elementos relacionados con Hamás y determinados aspectos del contexto de la guerra, algo que, según esa mirada, debilita sus pretensiones periodísticas.

Incluso dentro de Israel, por lo tanto, el debate no se divide simplemente entre quienes creen en NAZA y quienes defienden al Ejército. Hay voces que consideran que el documental expone hechos que deben ser investigados y otras que creen que sus conclusiones son demasiado amplias para las pruebas que presenta.

¿NAZA cuenta la verdad o presenta una mirada sesgada?

Como es habitual con muchas realizaciones documentales, NAZA no funciona como una reconstrucción neutral de la guerra en Gaza. Sus directores eligieron concentrarse en el aspecto concreto de cómo se toman determinadas decisiones militares y qué lugar ocupa la posible muerte de civiles dentro de ese proceso.

El documental presenta testimonios de personas que aseguran haber trabajado desde dentro del sistema militar israelí. Sus defensores consideran que eso aporta una fuente excepcionalmente cercana a los hechos. Sus detractores responden que el anonimato impide una verificación independiente y que el filme construye su argumento a partir de una selección determinada de testimonios.

Lo que sí puede comprobarse es que varias de las cuestiones abordadas por NAZA, como el uso de sistemas algorítmicos para asistir la identificación de objetivos, ya habían sido objeto de investigaciones periodísticas anteriores. La discusión pasa entonces por el alcance de esas herramientas, la forma en que son utilizadas y, sobre todo, por quién toma la decisión final de atacar.

Por eso, más que cerrar el debate, el premio obtenido en el Festival de Venecia amplifica el fenómeno. Su triunfo en el certamen y la variedad de voces que se han manifestado a favor y en contra, permitirán que el largometraje llegue a una audiencia mayor, y que pueda incluirse en la temporada de premios. Para sus defensores, NAZA representa una investigación que obliga a mirar de frente las consecuencias de la guerra. Para sus detractores, es una obra política y unilateral que presenta acusaciones gravísimas sin ofrecer suficiente contexto ni posibilidad de verificar públicamente a sus fuentes. En medio de esa disputa, sus directores aseguran que uno de sus objetivos principales es que la película sea vista también dentro de Israel.

Por el momento no hay fecha de estreno del documental, pero seguramente en los próximos meses habrá noticias sobre su distribución.