Películas que en realidad son un remake y casi nadie lo sabe

Cuatro películas conocidas que, en realidad, ya se habían contado antes en otro idioma.

Esta película tiene su origen en otra película.

Esta película tiene su origen en otra película.

Warner Bros. Pictures

Hay remakes que se anuncian a los gritos. Carteles que dicen “basado en”, campañas de marketing que recuerdan constantemente el origen de la historia, comparaciones inevitables con el original que aparecen en cada reseña. Pero hay otro tipo: el que se filma con tanta autoría propia que termina pareciendo una historia completamente original.

Esas películas absorben tanto la sensibilidad de quien las dirige que el origen queda casi invisible. El director toma una historia ajena, la traslada a otro idioma, otro país, otro tono y construye algo que el público recibe como nuevo aunque no lo sea del todo. No es plagio ni falta de creatividad: es una forma legítima de reinterpretación que, paradójicamente, funciona mejor cuanto menos se nota.

Estas cuatro películas son ejemplos perfectos de eso.

Los infiltrados (2006)

La película ganó cuatro premios Oscar, incluyendo Mejor Película, el primero en la carrera de Scorsese en esa categoría.

La película ganó cuatro premios Oscar, incluyendo Mejor Película, el primero en la carrera de Scorsese en esa categoría.

Un policía infiltrado en la mafia de Boston y un mafioso infiltrado en la policía intentan descubrirse mutuamente antes de que sea demasiado tarde. Lo que pocos recuerdan es que la historia no es original de Scorsese: es un remake de Infernal Affairs, un thriller de Hong Kong de 2002 dirigido por Andrew Lau y Alan Mak. El director estadounidense trasladó la trama a Boston con tanta convicción y tanta identidad propia que la película se ganó su lugar como una obra distinta, no como una copia.

Vanilla Sky (2001)

La protagonista Penélope Cruz repitió su papel en ambas versiones, la original y el remake.

La protagonista Penélope Cruz repitió su papel en ambas versiones, la original y el remake.

Un joven millonario ve su vida transformarse después de un accidente que desfigura su rostro y lo sumerge en una espiral donde ya no puede distinguir qué es real. La película es un remake casi escena por escena de Abre los ojos, el thriller español de Alejandro Amenábar de 1997. Cameron Crowe la trasladó a Nueva York con Tom Cruise como protagonista, y muchos espectadores que la vieron nunca supieron que el original era español.

La jaula de las locas (1996)

La película fue un éxito comercial enorme en Estados Unidos y ayudó a normalizar la representación de parejas gay en el cine mainstream de los noventa.

La película fue un éxito comercial enorme en Estados Unidos y ayudó a normalizar la representación de parejas gay en el cine mainstream de los noventa.

Una pareja gay que dirige un club nocturno drag debe fingir ser una familia convencional cuando el hijo de uno de ellos lleva a conocer a los padres de su prometida, profundamente conservadores. Es un remake de La cage aux folles, la comedia francesa de 1978 que en su momento fue un fenómeno internacional. Nichols adaptó el humor y los personajes al contexto americano con tanta naturalidad que generaciones enteras la vieron sin saber que originalmente era francesa.

Bugonia (2025)

La producción contó con Emma Stone como una de sus productoras además de protagonista.

La producción contó con Emma Stone como una de sus productoras además de protagonista.

Un hombre convencido de que la CEO de una gran empresa es una alienígena la secuestra junto a su primo, decidido a obtener pruebas de su origen extraterrestre. Es un remake de Save the Green Planet!, una película de culto surcoreana de 2003 dirigida por Jang Joon-hwan que en su país funcionaba como una metáfora del trauma post-dictadura. La premisa se trasladó a un presente marcado por la desconfianza en las corporaciones, con un sello tan personal y tan reconociblemente suyo que buena parte del público que la vio en 2025 no tenía idea de que la historia ya existía hace más de veinte años.