"¿Quiere que lo matemos?": la historia del actor más insoportable del cine y el director que casi aceptó
Herzog filmó cinco películas con Klaus Kinski sabiendo que en cualquier momento alguno de los dos podía terminar muerto. Así era el actor más caótico del cine.
El actor que era una real pesadilla en el set.
Jean-Regis Roustan - Roger ViolletHay actores difíciles... y después está Klaus Kinski, un caso que hace quedar a todos los demás como profesionales modélicos. Nacido en 1926 en lo que hoy es Polonia, desarrolló una carrera de más de 40 años y más de 130 papeles en el cine, dejando a su paso una estela de sets destruidos, equipos traumatizados y directores al borde del colapso. Egomaníaco, irascible, impredecible y convencido de su propio genio hasta el delirio, su principal problema era que era consciente de su talento. Y eso, para todos los que trabajaron con él, lo hacía todavía más insoportable.
El propio Kinski no tenía ningún pudor en describirse a sí mismo con brutalidad y hasta admitía que era su filosofía de trabajo. A lo largo de su carrera protagonizó decenas de westerns italianos, películas de terror de serie B y producciones de toda índole que aceptaba únicamente por el dinero, mientras rechazaba propuestas de Pier Paolo Pasolini, Luchino Visconti, Federico Fellini y hasta Steven Spielberg. Prefería cobrar bien a trabajar bien o al menos eso decía.
Klaus Kinski: el actor que convirtió cada rodaje en una zona de guerra
Las anécdotas sobre su comportamiento en set son incontables. Durante un rodaje, hirió de un balazo a un extra al que le disparó con un rifle Winchester para "contener" un exceso de sus tropas en la ficción. El extra quedó en el suelo, sangrante, con una herida en la cabeza que el casco apenas amortiguó. En otro set, se encerró en su remolque durante días enteros negándose a salir. En otro, destruyó el equipamiento de sonido en un ataque de ira porque consideró que los técnicos estaban haciendo demasiado ruido.
Un director llamado David Schmoeller, que lo dirigió en el rodaje de Crawlspace en 1986, llegó a filmar un cortometraje documental titulado Please Kill Mr. Kinski (Por favor, maten al Sr. Kinski) en el que reconstruyó con detalle el calvario de trabajar con él. Schmoeller describió cómo el polaco se negaba sistemáticamente a hacer lo que se le pedía, cómo insultaba al equipo y cómo convirtió cada jornada de rodaje en una negociación imposible. Al final de la producción, Schmoeller contrató a un psicólogo para el equipo.
Y sin embargo, los directores seguían llamándolo porque en pantalla, Klaus Kinski era otra cosa. Esa energía incontrolable, ese desequilibrio que hacía imposible trabajar con él, se convertía frente a la cámara en algo magnético e irrepetible.
El día que una tribu amazónica ofreció matarlo y Warner Herzog lo pensó
La relación más célebre y más peligrosa de su carrera fue con Werner Herzog, con quien filmó cinco películas: Aguirre, la ira de Dios (1972), Woyzeck (1979), Nosferatu, vampiro de la noche (1979), Fitzcarraldo (1982) y Cobra Verde (1987). Una dupla que produjo algunas de las obras más importantes del cine alemán del siglo XX y que estuvo a punto de terminar en tragedia en más de una ocasión.
En Aguirre, cuando Kinski amenazó con abandonar el rodaje en la selva peruana, Herzog le explicó que si se iba no llegaría al próximo recodo del río porque le metería ocho tiros en la cabeza y se reservaría un noveno para él mismo. Kinski entendió que la cosa iba en serio y se quedó. El actor, sin embargo, tenía su propia versión: "Era yo quien tenía el único rifle, un Winchester, y fui yo quien le enseñó el rifle."
En Fitzcarraldo, el punto de quiebre llegó desde un lugar inesperado. Es que el actor maltrataba y humillaba constantemente a los extras nativos de las comunidades amazónicas que participaban en el rodaje. La tensión creció hasta que un jefe de la tribu machiguenga se acercó a Herzog en privado con una oferta escalofriante: podían matar a Kinski si él lo deseaba, y lo decían en serio. Herzog reconoció que la idea fue tentadora, pero declinó pues todavía necesitaba al actor para terminar la película. Días después admitió que se había equivocado al negarse.
La colaboración terminó mal, como era inevitable. Durante el rodaje de Cobra Verde, Klaus golpeó a Herzog y abandonó el set sin terminar la película. Fue la última vez que trabajaron juntos.
La paradoja de todo esto es que las películas de Klaus Kinski que el mundo recuerda cuando piensa en él son exactamente esas cinco. El actor que participó en más de 130 producciones a lo largo de su vida es hoy recordado por las que hizo con el único director que soportó trabajar con él hasta el final. Warner Herzog, por su parte, reconstruyó toda esa relación en el documental Mi enemigo íntimo, estrenado en 1999, ocho años después de la muerte de Kinski. Lo llamó su mejor enemigo y probablemente porque era la única descripción que se ajustaba a la realidad.



