Ridley Scott dispara contra Hollywood sin filtro: "La mayoría del cine actual es basura"
El director de Alien y Gladiador aseguró que Hollywood vive un momento mediocre y reveló que últimamente solo disfruta revisitando su propia filmografía.
Ridley Scott
Foto: ShutterstockRidley Scott nunca se mordió la lengua. A los 87 años, el legendario director de Alien, Blade Runner y Gladiador sigue tan filoso como siempre. Durante una charla en el BFI Southbank de Londres, el cineasta británico volvió a apuntar contra la industria que ayudó a moldear. Según él, Hollywood se está "ahogando en la mediocridad".
Scott lamentó el ritmo frenético con el que se producen películas y series hoy en día. "Se hacen millones de películas en todo el mundo, no miles, millones… y la mayoría son basura", dijo sin rodeos. Una crítica que, aunque extrema, refleja una sensación compartida por muchos cineastas, frente a la saturación del exceso de contenido, la proliferación de las plataformas de streaming y la pérdida de calidad artística.
Pero los dichos del director no se quedan allí. Reveló que cuando busca algo bueno para ver, ha comenzado a recurrir a su propia filmografía. "He empezado a ver mis propias películas… y en realidad son bastante buenas", dijo. Entre risas, confesó que hace poco revisó Black Hawk Down (La caída del halcón negro) y se sorprendió de sí mismo: "Me pregunté cómo demonios logré hacer eso".
La declaración no pasó desapercibida, sobre todo porque el propio Scott está en plena actividad. Tiene varios proyectos en marcha, entre ellos The Dog Stars con Jacob Elordi, además de continuar vinculado como productor a dos de sus franquicias más icónicas: Alien y Blade Runner. Y, por supuesto, el universo de Gladiador, el que planea expandir con una tercera entrega, tras el estreno de Gladiador 2 en 2024.
Ridley Scott y el eterno debate sobre la originalidad en el cine
Las palabras del director británico llegan en un momento en que el modelo de negocio de Hollywood está más cuestionado que nunca. Las plataformas de streaming priorizan la cantidad sobre la calidad, y las salas de cine siguen dominadas por secuelas, remakes y universos compartidos. Scott lo resumió con una frase que duele, pero resuena: "Estamos ahogados en mediocridad".
Sin embargo, su visión no es del todo pesimista. En la misma conversación, reconoció que todavía existen películas capaces de inspirar y emocionar. Este año, títulos como Pecadores (Sinners), Una batalla tras otra (One Battle After Another), Hamnet o Sentimental Value revitalizaron la conversación en torno al cine, demostrando que el público aún responde ante obras originales y arriesgadas.
Incluso producciones más discretas, como Sorry, Baby, se abren paso entre tanto ruido, recordando que todavía hay espacio para los autores que apuestan por una voz propia. Y si bien los grandes estudios continúan explotando fórmulas probadas, casos como Las guerreras K-pop y La hora de la desaparición probaron que las ideas frescas también pueden ser rentables.
En ese contexto, las palabras de Ridley Scott funcionan casi como un llamado de atención. No es nostalgia, sino una advertencia de alguien que vivió épocas en las que la ambición artística era una regla, no una excepción. Quizás, sin proponérselo, Scott inspire a las nuevas generaciones a hacer lo mismo que él: mirar hacia atrás, no para copiar, sino para recordar cómo se hacía buen cine.



