Tim Curry brilló en esta película que se adelantó a su tiempo y terminó convertida en un clásico de culto
El fallecimiento de Tim Curry a los 80, obliga a poner en foco a The Rocky Horror Picture Show, una comedia musical estrenada en los 70 que lanzó su carrera al estrellato y se convirtió en un clásico de culto.
Este papel lanzó a Tom Curry a la fama.
20th Century FoxHay películas que marcan la carrera de un actor y en caso de Tim Curry, quien falleció este 25 de agosto a los 80 años de edad, hay un título que no solo lo lanzó al estrellato, sino que también lo convirtió en un actor difícil de encasillar. En The Rocky Horror Picture Show, el actor británico interpretó al excéntrico Dr. Frank-N-Furter y logró transformar un musical extraño, provocador y deliberadamente excesivo en uno de los grandes clásicos de culto del cine. La película de 1975 está disponible en Disney+.
Más de medio siglo después de su estreno, resulta difícil imaginar lo provocadora que podía resultar la película en su momento. Pero The Rocky Horror Picture Show no solo se burlaba de las convenciones del cine de terror y ciencia ficción. También jugaba con la sexualidad, el género, la identidad y las relaciones de poder en una época en la que Hollywood todavía tenía enormes dificultades para representar esas cuestiones de manera abierta. Y en el centro de todo estaba Curry.
Tim Curry y el papel que definiría su carrera
Antes de convertirse en el Pennywise de It, en Wadsworth de Clue o en uno de los villanos más reconocibles de su generación, Tim Curry fue Frank-N-Furter.
El personaje ya existía cuando llegó la película. Curry había interpretado al científico alienígena en The Rocky Horror Show, el musical de Richard O'Brien estrenado en Londres en 1973. Para la adaptación cinematográfica, dirigida por Jim Sharman, retomó el papel y trasladó a la pantalla una interpretación que ya había demostrado su potencia sobre el escenario.
Frank-N-Furter es un científico que vive en un castillo y se presenta como un ser sexualmente liberado, provocador y completamente indiferente a las normas que gobiernan el mundo exterior. Cuando Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon), una pareja recién comprometida, llegan accidentalmente a su casa, descubren un universo en el que las reglas que conocían dejan de tener sentido.
Curry entendió que el personaje no debía ser simplemente escandaloso. Había que convertirlo en alguien magnético. Y lo consiguió. Frank-N-Furter podía ser amenazante, cómico, seductor y ridículo en cuestión de segundos. Su vestuario, su maquillaje, su forma de moverse y la seguridad con la que Curry ocupaba cada plano hicieron que el personaje se volviera imposible de ignorar.
Para el actor, además, significó algo más que conseguir un papel importante: The Rocky Horror Picture Show lo convirtió en una estrella cinematográfica.
Una película que estaba adelantada a su tiempo
Vista desde 2026, algunas de las ideas de The Rocky Horror Picture Show pueden parecer menos revolucionarias. En 1975 eran otra historia.
La película toma como punto de partida una pareja heterosexual aparentemente convencional y la introduce en un mundo donde las categorías de género y sexualidad pierden estabilidad. Brad y Janet llegan al castillo siguiendo las reglas de la respetabilidad burguesa y terminan enfrentándose a deseos y experiencias que contradicen todo lo que daban por sentado.Y Frank-N-Furter funciona como el centro de ese caos.
La película no pretende presentar una tesis sobre identidad de género o sexualidad. Lo hace desde la parodia, el camp, el humor y la provocación. Toma elementos de Frankenstein, las películas de monstruos, la ciencia ficción de serie B y el cine gótico para construir algo completamente distinto.
Ese carácter transgresor también explica su conexión posterior con las comunidades LGBTQ+. La película terminó ofreciendo un espacio para espectadores que no se sentían representados por el cine convencional, algo que ayudó a convertir sus proyecciones en experiencias colectivas mucho antes de que la cultura participativa se volviera habitual.
De fracaso comercial a clásico de culto
Lo curioso es que The Rocky Horror Picture Show no fue un éxito en su estreno. Pero las funciones de medianoche cambiaron su destino: el público comenzó a asistir disfrazado, responderle a la pantalla, bailar y representar las escenas. La película se convirtió en un ritual colectivo y, con el tiempo, en uno de los clásicos de culto más longevos del cine. En 2005, además, ingresó al National Film Registry de Estados Unidos por su relevancia cultural, histórica y estética.
Más de 50 años después, su mezcla de terror, ciencia ficción, musical y comedia sigue siendo tan extravagante como cuando se estrenó. Si nunca la viste, entrá a Disney+ y dale play.



