El actor de Volver al Futuro reveló algunos detalles impensados sobre su vida privada
Michael J. Fox saltó a la fama tras participar en la saga de Volver al Futuro y en la serie Family Ties. Ahora a sus 61 años, el actor estrella develó que a los 29 años le diagnosticaron parkinson y expresó cómo vive tras este caso, que lo cuenta en un documental que se estrena hoy.
El diagnóstico le hizo tener que consumir muchas pastillas y alcohol del que logró salir con el apoyo de su mujer, Tracy Pollan, que interpretaba a su novia en la serie y con la que este verano cumplirá 35 años de matrimonio. Para él, el documental es "muy divertido".
Desde aquel 1991 en el que supo que tenía parkinson, el actor siguió trabajando -memorable es su personaje del abogado Louis Canning en "The Good Fight"- y ha usado el humor para enfrentarse a todo porque considera que "la risa es la mayor herramienta".
"Claro que en la vida todo tiene su parte de estrés, de venirte abajo o de tristeza, pero me interesa buscar la parte divertida de las cosas, el humor es lo universalmente humano, y eso es muy poderoso", manifestó Fox en una conferencia virtual sobre su documental, que llega este viernes a la plataforma Apple TV.
Icono para los espectadores de los años 80 y 90, el actor de 61 años asegura que todo lo que ha vivido, incluida la enfermedad que padece desde los 29 años, ha "fomentado sus sentimientos y la creatividad necesaria para contar historias", aunque sean sobre él mismo.
El actor ha tenido "mucho tiempo para reflexionar sobre historias vividas y pensar en cómo contarlas". En la cinta, Fox, que fue diagnosticado a comienzos de los noventa mientras rodaba la tercera parte de la trilogía "Back to the Future" y con un perfil mediático en pleno apogeo, huye del victimismo a la hora de abordar una enfermedad con la que convive desde hace 35 años.
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