Final explicado de Estado eléctrico: ¿pueden los humanos y los robots convivir en paz?

Repasamos los detalles del desenlace de la película de aventuras que se ha ubicado como la más vista de Netflix.
Estado eléctrico arrasa en Netflix
Estado eléctrico arrasa en Netflix Foto: Netflix

Estado eléctrico, la nueva producción de Netflix dirigida por Anthony y Joe Russo, no es la típica historia sobre una rebelión de robots. La película, adaptación de la novela gráfica de Simon Stålenhag, nos sitúa en una realidad alternativa de los años 90, donde las máquinas ya han perdido la guerra contra los humanos.

La trama sigue a Michelle, interpretada por Millie Bobby Brown, quien emprende un viaje por el oeste americano en busca de su hermano Christopher. La joven cuenta con la ayuda de Keats, un contrabandista de bajo perfil interpretado por Chris Pratt, y sus respectivos compañeros robóticos: Cosmo y Herman.

Mirá el tráiler de Estado eléctrico:

El clímax de la película llega cuando Michelle descubre que su hermano Christopher está vivo, pero en condiciones inhumanas. El magnate tecnológico Ethan Skate, personificado por Stanley Tucci, mantiene cautivo al joven en la sede central de Sentre en Seattle. El doctor Amherst revela a Michelle una verdad impactante: el cerebro de Christopher alimenta toda la red informática de Sentre.

La protagonista enfrenta una decisión desgarradora. Si desconecta a su hermano, toda la tecnología militar y los neurotransmisores dejarán de funcionar. En una conmovedora escena final, Michelle utiliza un casco neurotransmisor para comunicarse directamente con la mente de Christopher. Es él mismo quien le comunica la necesidad de morir, pidiéndole que sea ella quien lo haga.

Estado eléctrico se ha ubicado como la película más vista de Netflix

Joe Russo explicó en una entrevista que deseaban enfocar parte del clímax simplemente en la relación entre estos hermanos. Millie Bobby Brown señaló que para Michelle, este acto representa una experiencia terapéutica y catártica que necesitaba para seguir adelante con su vida.

Tras la muerte de Christopher, los drones de Sentre se apagan en todo el mundo. La noticia sobre la experimentación con un niño humano sale a la luz, provocando la caída de la corporación y su líder. Michelle difunde un mensaje global que no resulta completamente antitecnológico.

Millie Bobby Brown protagoniza Estado eléctrico

El director Joe Russo destacó que la tecnología tiene aspectos positivos y negativos. Señaló que el mensaje principal del filme es mantenerse conectado con las personas que nos rodean, evitando la desconexión que pueden generar los dispositivos tecnológicos.

El coronel Bradbury, interpretado por Giancarlo Esposito, experimenta una revelación importante. Al enfrentarse a Skate, descubre que existe algo menos humano que un robot, lo que le permite hacer las paces con el líder de la resistencia robótica, Mr. Peanut.

El destino de los personajes robóticos también resulta significativo. En un vertedero, mientras suena "Wonderwall" de Oasis, Cosmo vuelve a la vida. Este hecho sugiere que la conciencia de Christopher podría no haber desaparecido completamente. Herman, quien parecía irreparable, resurge en una versión miniatura dentro de su propia cabeza, manteniendo la dinámica humorística con Keats.

Los robots fueron clave para el éxito de la película. El equipo de producción buscó una estética retrofuturista específica, diseñando robots con funciones y personalidades distintas. El supervisor de efectos visuales, Matthew Butler, explicó que estudiaron el comportamiento de máquinas reales para mantener la credibilidad física de los personajes robóticos.

Los actores de captura de movimiento jugaron un papel fundamental en dar vida a estos personajes. Millie Bobby Brown trabajó con Devyn Dalton, quien interpretó a Cosmo en el set. Chris Pratt colaboró con Martin Klebba para Herman, aprovechando su amistad preexistente para enriquecer la relación entre ambos personajes.

Estado eléctrico no solo explora el conflicto entre humanos y máquinas, sino también temas más profundos sobre el sacrificio, la conexión humana y los peligros de la tecnología mal utilizada. La decisión final de Michelle representa el equilibrio necesario entre el progreso tecnológico y los valores humanos fundamentales.