3 películas para ver en Netflix si te gustó Cortafuego
Repasamos algunas opciones similares al thriller español que se ha ubicado entre lo más visto de Netflix.
Cortafuego arrasa en Netflix
Cuando una película logra instalar esa incomodidad que no se va ni en los créditos finales, la pregunta inevitable es siempre la misma: ¿y ahora qué veo? Cortafuego construye su tensión sobre varios pilares que no son fáciles de encontrar juntos: una madre al límite buscando a su hija, el paisaje natural convertido en trampa, secretos que van aflorando cuando menos convienen y un thriller psicológico que no suelta al espectador hasta el final. Para quienes quedaron enganchados con esa combinación, Netflix tiene opciones similares en su catálogo.
Mirá el tráiler de Cortafuego:
La primera recomendación es No respires (Don't Breathe, 2016), dirigida por el uruguayo Fede Álvarez. La premisa parece sencilla: un grupo de jóvenes decide robar la casa de un veterano de guerra ciego, convencidos de que la operación será rápida y sin complicaciones. Lo que sigue desmonta esa certeza de manera brutal. La película construye una tensión que se vuelve casi física a partir de un espacio cerrado, una cantidad mínima de personajes y ninguna salida fácil. Si en Cortafuego lo que perturbó fue no saber en quién confiar ni qué tan lejos puede llegar alguien desesperado, No respires lleva esa misma pregunta a un territorio todavía más oscuro.
La segunda opción es Perdida (Missing, 2023), una película que comparte con Cortafuego el núcleo emocional más potente: alguien buscando a un familiar desaparecido mientras el tiempo corre y las respuestas no llegan. En este caso, es una adolescente que intenta rastrear a su madre desde casa, usando únicamente herramientas digitales. El formato es original, el ritmo no afloja y los giros son genuinos. Es la secuela espiritual de Searching, también disponible en Netflix, y las dos funcionan bien en conjunto para una maratón de un solo sentido.
El tercer título es La sociedad de la nieve (2023), coproducción uruguayo-española dirigida por J.A. Bayona que se convirtió en uno de los fenómenos más importantes del cine en español de los últimos años. Ganó el Goya a Mejor Película Iberoamericana y compitió por el Oscar. Basada en hechos reales, reconstruye la supervivencia de los pasajeros del vuelo que se estrelló en los Andes en 1972. Si en Cortafuego lo que más pesó fue la naturaleza como adversario sin piedad y los límites morales que se corren cuando no hay alternativa, esta película lleva esos mismos elementos a una escala y una profundidad difíciles de igualar.
Las tres comparten con Cortafuego algo que va más allá del género: la sensación de que los personajes están genuinamente acorralados y que cualquier decisión tiene un costo real. No son thrillers de adrenalina vacía sino historias donde la tensión viene de las personas, de lo que están dispuestas a hacer y de lo que descubren sobre sí mismas en el peor momento posible. Ese es el hilo conductor que las conecta y la razón por la que funcionan como continuación natural de la experiencia que ofrece Cortafuego.




