Dónde se filmó Mal de amores, la serie mexicana que triunfa en Netflix

Puebla y San Luis Potosí fueron los escenarios principales para recrear distintas ciudades de México y Estados Unidos en la serie de Netflix.

Mal de amores triunfa en Netflix

Mal de amores triunfa en Netflix

Levantar de nuevo el México de principios del siglo XX no se resolvió con un par de fachadas antiguas. Para Mal de amores, la producción de Netflix trabajó con 44 locaciones repartidas por el país, además de los Estudios Churubusco y los Foros Maravilla. El equipo de búsqueda recorrió cerca de 125 mil kilómetros hasta dar con espacios capaces de hacer de Puebla, Ciudad de México, Chihuahua, la frontera con Estados Unidos y hasta Chicago. La planificación llevó unos cuatro meses de coordinación entre las áreas de locaciones, arte, reparto y filmación, con el grueso del rodaje concentrado en Puebla, San Luis Potosí y la capital.

Puebla ocupa un lugar central en la historia de Emilia Sauri y también en el mapa de filmación. El Palacio Municipal, inaugurado en 1908, funcionó como escenario de la boda de Sol en el primer episodio, con la leyenda "Gobernar a la Ciudad es Servirla" todavía visible en su frente. Las cámaras pasaron además por la Biblioteca Palafoxiana, por distintos puntos del Centro Histórico y por la Capilla del Rosario. En Atlixco, la casa del doctor Cuenca se armó como un rompecabezas: el patio salió de una propiedad y el jardín con estanque, de otra ubicada a pocos metros. Los volcanes que debían asomar en el horizonte se agregaron en posproducción, porque durante los días de rodaje las nubes no se corrieron.

Mal de amores, una historia de amor, libertad y rebeldía en plena Revolución mexicana.

Mal de amores, una historia de amor, libertad y rebeldía en plena Revolución mexicana.

San Luis Potosí fue el gran camaleón de la serie. Sus calles se eligieron por la arquitectura y después se intervinieron para pasar por el Chicago de principios de siglo y por la Ciudad de México de 1910. El rodaje sumó Cerro de San Pedro, Mexquitic de Carmona, varias arterias del centro potosino y sitios como el Museo Nacional de la Máscara. La escena más exigente se filmó ahí: la entrada del Ejército Maderista a la capital. Convertir una calzada local en el Paseo de la Reforma de 1910 requirió unas 20 reuniones previas, cinco recorridos de scouting, dos unidades de filmación y 600 extras que cambiaron de vestuario y repitieron sus trayectos para simular una multitud de 10 mil personas, con una estatua de Cristóbal Colón levantada especialmente para la ocasión.

La Casa de la Estrella no existe fuera del set

El espacio más reconocible de la historia nunca estuvo en un mapa. En los Foros Maravilla, en Ciudad de México, la producción construyó la Casa de la Estrella desde los cimientos: la botica, la cocina, las habitaciones de Emilia, Diego y Josefa, el patio central y las fuentes, con un nivel de detalle pensado para sostener los primeros planos. La estructura incluso aguantó secuencias de lluvia. Según contó Catalina Aguilar Mastretta, el equipo hizo llover puertas adentro y los patios se diseñaron para resistir el agua sin perder la textura de piedra.

Mal de amores triunfa en Netflix

Mal de amores triunfa en Netflix

Los Estudios Churubusco resolvieron lo que la calle no permitía. Para las escenas de tren se construyó un vagón que después podía mutar en otro escenario mediante producción virtual: alrededor del set se montaron pantallas con un campo de visión de 180 grados donde se proyectaron cerca de 15 entornos digitales, con un sistema de seguimiento que hacía responder los fondos al movimiento de cámara. Ese mismo espacio pasó de ser una azotea de Chicago en 1910 a una azotea poblana al atardecer, sin que la producción tuviera que mover un solo camión.