Envidiosa temporada final: un cierre correcto, pero lejos de su mejor versión
Con su última temporada, Envidiosa se despide con un final correcto, aunque irregular y menos potente que sus mejores momentos.
Después de tres exitosas entregas en Netflix, Envidiosa llega a su cierre con una cuarta temporada que pone el foco en el crecimiento, y los límites, de su protagonista. Vicky, interpretada por Griselda Siciliani, se despide tras un recorrido emocional intenso que la obligó a dar vuelta su vida y a enfrentarse, por fin, a lo que realmente quiere.
El final de la tercera temporada dejaba todo relativamente encaminado en su relación con Matías (Esteban Lamothe), hasta que irrumpe un factor inesperado: Bruno (Dante Barbera), su hijo de 9 años fruto de una relación anterior. A partir de ahí, la serie encuentra su nuevo eje.
Vicky frente a la maternidad: del ideal a la realidad
La llegada del niño no solo altera la dinámica de la pareja, sino que empuja a Vicky a replantearse su vínculo con la maternidad. Algo que siempre había idealizado, pero que en la temporada anterior había descartado de forma abrupta, ahora vuelve desde un lugar más incómodo y realista.
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El conflicto central pasa por entender qué lugar ocupa en esta familia ensamblada. La convivencia con Bruno está lejos de ser sencilla, y la empatía no surge de manera natural. A esto se suma la tensión con Nora (Julieta Cardinali), la madre biológica, que no solo introduce nuevos roces, sino que la retrotrae a su propia experiencia con su madre.
Acá Envidiosa pone el foco en los modelos de maternidad. Vicky vuelve a chocar con la imagen de su propia madre, Teresa (Susana Pampín), a quien siempre percibió como ausente. Sin embargo, estos momentos, que podrían haber sido más potentes, terminan sintiéndose algo forzados. Como una excusa para volver sobre el tema y hacerlo coincidir con su situación actual.
Donde sí hay un avance claro es en la evolución interna del personaje, impulsada en gran parte por sus sesiones de terapia con Fernanda (Lorena Vega). Es ahí donde la serie encuentra sus momentos más sinceros, mostrando a una Vicky más consciente, aunque no necesariamente más resuelta.
Subtramas desparejas: lo que suma y lo que queda a mitad de camino
En cuanto a las subtramas, esta temporada se queda un poco corta. Carolina (Pilar Gamboa), la hermana menor de Vicky, aporta el arco más interesante, especialmente tras la crisis que atravesó luego de ser madre. En contraste, el grupo de amigas queda bastante relegado, con participaciones más esporádicas y de menos peso narrativo.
Aunque esta última entrega funciona, no alcanza el nivel de las mejores temporadas. Hay tramos donde la historia se estanca y vuelve sobre conflictos que parecían superados. Incluso la reaparición de Nicolás (Benjamín Vicuña) se siente más como un recurso que como una evolución orgánica del relato.
En definitiva, Envidiosa no busca despedirse a lo grande, sino con algo más honesto: un cierre coherente con el recorrido de su protagonista. Vicky no alcanza una versión ideal de sí misma, pero sí una más consciente, más real y, sobre todo, más propia. Entre aciertos y tropiezos, la serie entiende que crecer no es resolverlo todo, sino aprender a convivir con lo que queda pendiente. Y en esa decisión, encuentra su mejor forma de decir adiós.




