Final explicado de Gracias, equipo, la comedia española que triunfa en Netflix
El final de la comedia de Netflix revela quiénes se quedan y quiénes son despedidos, desmoronando las expectativas iniciales.
Gracias, equipo triunfa en Netflix
El team building más destructivo del catálogo de Netflix llega a su punto de ebullición en los últimos veinte minutos. La comedia negra dirigida por Diego Nuñez de Irigoyen y protagonizada por Maribel Verdú y Alexandra Jiménez guarda para el cierre un giro que da vuelta todo lo que la empresa venía prometiendo.
Gracias, equipo arranca in media res, con Pepa (Maribel Verdú) arengando a la plantilla de Tío Mochales en plena carrera de bicicletas, y después retrocede cuatro días. Ahí aparece Olga (Alexandra Jiménez), que vuelve al trabajo tras su baja por maternidad y se encuentra con la despedida por todo lo alto de Padilla (Pepe Viyuela), el hombre que la reemplazó. Pepa anuncia entonces unas jornadas de team building en Vilches del Morrazo, el pueblo del fundador de la compañía, con la promesa de disfrutar como personas y dejar de lado el rol de empleados.
Mirá el tráiler:
La promesa dura poco. Ya en el pueblo, Pepa y Recursos Humanos sueltan la bomba: Royal Pet compra la empresa y se manejan despidos de entre el 30% y el 40% del personal. Para decidir quién se queda, montan una competición por áreas con pruebas rurales —ordeñar vacas, un ajedrez humano, atrapar un queso que baja rodando por una ladera— y ahí empieza la guerra sucia. Domingo (Pedro Casablanc) filtra las nóminas de Olga para generar malestar en su área, Olga lo droga para que pierda los papeles y el propio Domingo le cuenta a Recursos Humanos que Marco (Raúl Tejón) tiene una relación con Sergio dentro de la compañía. La última prueba devuelve a la escena inicial: bici primero, kayak después. Domingo se queda con la victoria tras una carrera bastante complicada y Olga, que vuelca con el kayak, termina rescatada por el grupo de mamás de la oficina.
El giro final: quién se queda sin trabajo y quién termina dirigiendo la empresa
El único despido de toda la película es el de Marco. Convencido de que tiene una oferta de otra empresa —otra jugarreta de Olga—, se planta frente a Pepa y ella lo echa sin anestesia, después de que una reunión grupal de propuestas de mejora termine estallando por el aire. El resto de los perdedores de la última prueba debería correr la misma suerte según la premisa inicial, pero el final se guarda una carta. Laura (Blanca Martínez), la chica de Recursos Humanos que se pasó toda la historia intentando conciliar y bajar los decibeles, es ascendida a Directora, el puesto que Pepa tenía reservado para Olga. Su primera medida: no hay despidos y se permiten las relaciones dentro de la empresa.
Con esa decisión, cada uno acomoda su historia. Marco puede seguir con Sergio, Olga abraza su nueva etapa como madre después de que sus compañeras se la recordaran durante todo el metraje, y Domingo empieza a fantasear con la prejubilación y su sueño postergado, movido por aquella frase de Padilla sobre lo que significa tirar la vida por la borda dentro de una oficina.


