Final explicado de Risa y la cabina del viento, la película argentina que triunfa en Netflix

La película argentina protagonizada por Cazzu llegó hace unos días a Netflix y sorprende con su final ambiguo.

Cazzu protagoniza Risa y la cabina del viento

Cazzu protagoniza Risa y la cabina del viento

Digicine

El duelo, ese proceso que tarde o temprano atraviesa cualquier persona, es el corazón de Risa y la cabina del viento, la producción argentina que acaba de sumarse al catálogo de Netflix. La historia transcurre en Ushuaia y sigue a Risa, una niña que vive con su madre en una comunidad marcada por un incendio devastador que se cobró más de 140 vidas. Entre las ruinas quedó en pie una vieja cabina telefónica a la que los vecinos acuden para "conversar" con sus muertos, hasta que una noche el aparato suena de verdad y la protagonista descubre que puede oír las voces del otro lado, que le piden ayuda para cerrar asuntos pendientes con sus familias.

El gran giro de la película llega cuando Risa, después de cumplir las misiones que le encargan los fantasmas, finalmente consigue hablar con quien cree que es su papá. El hombre suena perdido y confundido, algo que los espíritus atribuyen al desconcierto que sufren algunos difuntos. Sin embargo, poco después le confiesan que hubo un error: ese hombre no es Rodrigo, su padre, y por más que lo buscan, no aparece entre los muertos. Esa revelación empuja a la niña a enfrentar a su madre, interpretada por Cazzu, y a conocer la verdad que le ocultaron toda su vida: su papá no falleció en el incendio.

Mirá el tráiler de la película:

Risa y la cabina del viento - Trailer

Final explicado de la película

La realidad resulta más amarga que cualquier fantasma. Risa sale a buscarlo y se encuentra con un hombre que formó otra familia y que la recibe con frialdad y crueldad. De regreso, su madre completa el relato: él sí colaboró durante la tragedia y sufrió heridas graves que explican sus cicatrices, pero fue en el hospital donde ella descubrió su doble vida y entendió que no estaría presente ni para ella ni para la hija que estaba por nacer. Los breves momentos en que se los ve jugar juntos admiten dos lecturas: la nena imaginando la vida que no tuvo, o el propio padre fantaseando con el vínculo que rechazó.

Risa y la cabina del viento
Risa y la cabina del viento es tendencia en Netflix

Risa y la cabina del viento es tendencia en Netflix

El final abre otro interrogante deliberadamente ambiguo. Asfixiada por los problemas económicos, la madre decide mudarse con sus padres a otra ciudad, lo que implica que Risa ya no podrá atender la cabina. Durante el viaje, arriba de una camioneta cargada con sus pertenencias, el celular de la madre empieza a sonar y es la niña quien responde. Del otro lado no se escucha ninguna voz, y esa decisión narrativa deja la interpretación en manos del espectador: puede tratarse del padre, arrepentido de su trato cruel, o de los muertos, que encontraron la manera de seguir acompañándola en su nueva vida.

La escena escondida en los créditos suma una capa más de ternura. Allí aparece Chuleta, el perro que perdió a su familia en el incendio, "charlando" en la cabina mientras Milo y Rafael lo esperan afuera. La imagen sugiere que estos tres personajes, heridos y solitarios, formaron su propio grupo de contención gracias a haber conocido a Risa. Y como suele decirse que los perros perciben cosas invisibles para los humanos, no sería descabellado pensar que Chuleta comparte con la protagonista el don de escuchar a quienes están del otro lado.

Un dato curioso que potencia la emoción del relato: la cabina existe en la vida real, aunque no en Argentina ni con poderes sobrenaturales. Se trata del Kaze no Denwa o "Teléfono del Viento", instalado en la ciudad costera de tsuchi, en Japón. Lo montó Itaru Sasaki en 2010 tras la muerte de su primo y, después del tsunami de 2011, se transformó en un santuario del duelo al que todavía hoy llegan miles de visitantes para despedirse o simplemente hablar con sus seres queridos ausentes.