La escalofriante historia detrás de El choque, el nuevo documental de Netflix

El choque, el nuevo documental de Netflix, vuelve a poner sobre la mesa uno de los casos de true crime que más debate generó en los últimos años en Estados Unidos.

Mackenzie Shirilla rompe el silencio en El choque

Mackenzie Shirilla rompe el silencio en El choque

El choque, el nuevo documental de Netflix que vuelve a poner sobre la mesa uno de los casos de true crime que más debate generó en los últimos años en Estados Unidos, reconstruye los hechos y cuenta con el testimonio de Mackenzie Shirilla, quien habló por primera vez.

El testimonio de Mackenzie Shirilla

El documental, dirigido por Gareth Johnson y con Angharad Scott a cargo de la producción, reconstruye los hechos a partir de los testimonios de las familias de las víctimas, amistades del entorno y los investigadores que trabajaron en la causa. La pieza central, sin embargo, es la entrevista cara a cara con Mackenzie Shirilla, que accedió a sentarse frente a una cámara por primera vez desde el inicio de la investigación. Johnson contó que conseguir ese encuentro no fue sencillo y que se trata de algo casi inédito, justamente porque la joven nunca había sido interrogada por la policía antes ni después de su detención. Scott, por su parte, describió la sensación de finalmente poder formular, después de meses de trabajo, todas las preguntas que el resto del país venía haciéndose.

El choque - Tráiler

Las condiciones impuestas para esa charla fueron estrictas: apenas sesenta minutos de grabación y, como el espectador descubre más adelante, la presencia constante del abogado de Mackenzie dentro del cuarto. Frente a la cámara, ella sostiene que no conserva ningún recuerdo de los minutos previos al impacto. Cuando le señalan que ese vacío podría resultar demasiado oportuno, responde con una frase que define el tono de toda la entrevista: no se considera inocente, dice haber sido la conductora de una tragedia, pero rechaza con firmeza la etiqueta de asesina.

La historia de Mackenzie Shirilla

Su explicación se apoya en un diagnóstico médico de 2017: POTS, sigla en inglés del síndrome de taquicardia ortostática postural, una afección que, según ella, le provoca desmayos repentinos. Esa misma línea fue la que sostuvo su defensa durante el juicio. Para Mackenzie, lo más razonable es pensar en una emergencia de salud, aunque cuando se le pregunta cómo encaja esa hipótesis con el hecho de que el vehículo no perdió el control y se dirigió directamente contra la pared, admite que no tiene respuesta. Insiste, en cambio, en que nada de lo ocurrido fue intencional porque, asegura, no forma parte de su carácter.

Ese rasgo, el carácter, fue exactamente lo que se discutió en los tribunales. La investigación, tal como muestra la historia narrada en el filme, escarbó hasta el último rincón del teléfono y las redes sociales de la joven en busca de pistas sobre quién era ella realmente, y ese rastro digital terminó pesando en la sala de audiencias. Johnson rescata una frase del fiscal que, según él, sintetiza el espíritu del caso: hay un agujero negro en el centro de la causa, y ese agujero es lo que sucedió dentro del auto. A falta de testigos directos, la fiscalía intentó armar un perfil psicológico revisando publicaciones, mensajes y videos.

el choque
El choque llegó este viernes a Netflix

El choque llegó este viernes a Netflix

Scott explica que el documental usa ese mismo material no para emitir un veredicto propio, sino porque resulta imposible separarlo del relato. La presencia constante de las redes en este caso, dice, es lo que lo vuelve un fenómeno tan contemporáneo: gran parte de la discusión sobre lo ocurrido se dio y se sigue dando en plataformas digitales, así que retratar esa dimensión online fue una decisión narrativa inevitable.

Durante el proceso judicial, las publicaciones de Mackenzie no fueron utilizadas para establecer la culpabilidad, pero la fiscalía, encabezada por el asistente del fiscal del condado de Cuyahoga, Tim Troup, sí proyectó varios de sus TikToks durante la etapa de imposición de la pena. Para Troup, esos videos exhibían una falta de remordimiento que calificó como impactante: imágenes de la joven, en los meses que separaron el accidente de su arresto, que según el padre de Davion la mostraban disfrutando de la vida como si nada hubiera ocurrido. Consultada sobre este punto, Mackenzie ofrece una lectura diferente: dice que las redes nunca muestran a una persona tal como es, sino como esa persona quiere ser vista, y que su mente de diecisiete años quería ser vista de cierta manera en aquel momento.

También se refiere al peso emocional de la condena y a su vida en prisión. Cuenta que intenta levantarse cada mañana con la decisión de ser la mejor versión posible de sí misma y que no hay día en que no piense en Dom y en Davion, a quienes describe como una ausencia imposible de llenar. Recién cuando termina de hablar, los realizadores revelan al espectador que el abogado estuvo en el cuarto durante toda la conversación. El cambio en la actitud de Mackenzie es evidente apenas se rompe esa ilusión de intimidad: le consulta a su defensor cómo se la ve, pide no forzar las cosas ni decir de más, y vuelve sobre la cámara para insistir con la idea de que no hubo intención y que sí siente un remordimiento enorme por las dos familias.

Johnson aclara que la decisión de mostrar ese momento fue completamente premeditada. Para el director, era fundamental que el público comprendiera bajo qué condiciones se realizó la grabación, ya que Mackenzie tiene todo el derecho de estar acompañada por su abogado, sobre todo porque está en pleno proceso de apelación junto a sus padres. Esa pelea legal, hasta el momento, no consiguió resultados. En el filme aparece Natalie, la madre, revisando pruebas que pretende incorporar a una nueva instancia, entre ellas mensajes vinculados a un episodio ocurrido dos semanas antes del choque, cuando alguien denunció que Mackenzie conducía de forma errática por la autopista con Dom como acompañante. La fiscalía utilizó ese antecedente como prueba de "cálculo previo". En esos mensajes, supuestamente enviados a la madre de Dom, Mackenzie sostiene una versión inversa: asegura que fue Dom quien tomó el volante e intentó estrellar el vehículo.

La primera apelación, sin embargo, ya fue rechazada y, según Scott, desde el cierre del rodaje no hubo movimientos significativos. La productora se muestra convencida, de todas formas, de que la familia agotará todos los recursos disponibles. La primera audiencia de libertad condicional de Mackenzie Shirilla está fijada para septiembre de 2037.