La historia real detrás de Leyendas, la nueva serie de Netflix
La serie británica de seis episodios llegó esta semana a Netflix y muchos se preguntan si está basada en hechos reales.
Leyendas está basada en una historia real
Una serie británica de seis capítulos llegó al catálogo de Netflix el 7 de mayo y rápidamente se ha convertido en tema de conversación. Se trata de Leyendas, una serie que reconstruye el trabajo de un grupo de agentes de aduanas que, durante los años noventa, dejaron atrás sus vidas cotidianas para adoptar identidades falsas y meterse de lleno en las redes de narcotráfico más temidas del Reino Unido.
La trama se ubica en plena ofensiva del Gobierno de Margaret Thatcher contra la epidemia de drogas que golpeaba al país, y muestra a hombres y mujeres comunes que, con apenas un puñado de horas de instrucción, fueron arrojados al terreno con poco más que su astucia para sobrevivir.
El elenco reúne a varios rostros reconocidos de la pantalla británica. Encabeza el reparto Steve Coogan, célebre por su papel como Alan Partridge, junto a Tom Burke, visto en Strike de la BBC, y Hayley Squires, recordada por I, Daniel Blake. Completan la nómina Tom Hughes, de Victoria; Aml Ameen, de Rustin; Jasmine Blackborow, de The Gentleman; Charlotte Ritchie, de Ghosts; Douglas Hodge, Johnny Harris, Gerald Kyd, Numan Acar, Joshua Samuels, Kem Hassan y Thomas Coombes. La combinación de actores con trayectoria en cine independiente y televisión de prestigio le da a la producción un peso interpretativo notable.
La historia real detrás de Leyendas
Detrás del guion está Neil Forsyth, un nombre que los seguidores del género ya conocen por su trabajo en The Gold, la ficción de la BBC que reconstruyó el famoso robo a Brink's-Mat de 1983. En aquella ocasión, Forsyth ya había mostrado su método de trabajo: entrelazar hechos verificados con licencias narrativas, e incluso fundir a varios personajes reales en uno solo de ficción. El mismo procedimiento se repite en este nuevo proyecto, donde lo documentado convive con lo inventado para construir un relato que respete tanto la verdad como las exigencias del drama televisivo.
La propia producción se encarga de aclarar el punto desde el primer minuto. Una placa al inicio del primer episodio advierte que lo que sigue está inspirado en hechos reales y que ciertos elementos fueron modificados con fines dramáticos y para proteger a los involucrados. Al cierre de la temporada aparece otro dato contundente: durante la década de los noventa, los investigadores encubiertos de la Aduana de Su Majestad colaboraron en el decomiso de más de doce toneladas de heroína, una carga cuyo valor en la calle superaba los mil millones de libras esterlinas.
El mismo cartel final agrega una reflexión que funciona casi como tesis del proyecto: aquellos agentes lograron semejante resultado con una ínfima parte del entrenamiento y los recursos que tenían sus pares de otros países, y lo hicieron sin que el público supiera de su existencia. Forsyth contó en entrevistas recientes que el puntapié inicial fue la lectura de The Betrayer, el libro de no ficción firmado por el exagente Guy Stanton junto al periodista Peter Walsh, donde se relataban de primera mano los pormenores de aquellas operaciones secretas.
A partir de ese material, el guionista mantuvo largas charlas con Stanton y terminó incorporando varias de sus anécdotas tal cual al guion, sin filtros ni adornos. El personaje basado en él quedó en manos de Tom Burke, que lo interpreta en la ficción, y buena parte de las vivencias originales del aduanero se filtraron en las tramas que se desarrollan en paralelo entre el norte de Londres y Liverpool, los dos escenarios donde se concentró buena parte de aquella ofensiva subterránea contra el contrabando de heroína.



