La inquietante historia detrás del nuevo documental de Netflix

Un nuevo documental de Netflix reaviva uno de los casos más enigmáticos de desapariciones en alta mar de los últimos años.

La desaparición de Amy Bradley llegó esta semana a Netflix

La desaparición de Amy Bradley llegó esta semana a Netflix

Un nuevo documental de Netflix reaviva uno de los casos más enigmáticos de desapariciones en alta mar de los últimos años. Amy Bradley, una joven de 23 años, se desvaneció sin rastro durante un crucero familiar por el Caribe el 23 de marzo de 1998. La docuserie La desaparición de Amy Bradley busca generar nuevas pistas sobre su paradero tras 27 años de búsqueda infructuosa.

La investigación se complica por la ausencia de tecnología moderna en aquella época. Los teléfonos celulares no existían, limitando las evidencias al último registro de su tarjeta magnética en el camarote. Los directores del crucero sostienen que la joven cayó o saltó por la borda, pero la falta de un cuerpo mantiene abierta la posibilidad de que esté viva.

Mirá el tráiler del documental:

La desaparición de Amy Bradley - tráiler

Diversos testigos han reportado avistamientos de Amy en diferentes locaciones caribeñas. David Carmichael afirma haberla visto en una playa de Curazao junto a dos hombres, uno de ellos posiblemente Alastair Douglas, el bajista con quien Amy bailó horas antes de desaparecer. Un veterano naval asegura que una mujer se identificó como Amy Bradley en un bar, alegando estar retenida contra su voluntad.

El caso tomó un giro inquietante en 2005 cuando un informante anónimo envió a la familia un enlace a un sitio web de trabajadoras sexuales. El análisis forense del FBI determinó que una de las mujeres tenía similitudes físicas con Amy. Ese mismo año, otra testigo reportó un encuentro en un baño de Barbados con una mujer que dijo llamarse Amy.

Amy bradley
Testigos aseguran haber visto a Amy Bradley con un bajista que tocaba en el crucero.

Testigos aseguran haber visto a Amy Bradley con un bajista que tocaba en el crucero.

La hija de Alastair Douglas, Amica, confronta a su padre durante la filmación del documental. Ella describe comportamientos sospechosos posteriores al crucero, incluyendo el distanciamiento paterno y una colección de fotografías de mujeres desconocidas. Douglas niega cualquier participación, aunque su prueba de polígrafo resultó inconcluyente.

La familia Bradley mantiene una esperanza inquebrantable alimentada por indicios digitales. Un visitante frecuente desde Curazao y Barbados accede a su sitio web conmemorativo durante fechas significativas, permaneciendo conectado por largos períodos. Ron Bradley conserva el automóvil de Amy en perfecto estado, mientras Iva desarrolló un ritual nocturno susurrando "quizás mañana". El hermano Brad prefiere la incertidumbre antes que una respuesta definitiva que elimine toda esperanza.