La premiada película argentina basada en hechos reales que acaba de llegar a Netflix y te impactará
Lucrecia Martel estrena en Netflix una poderosa película sobre el caso Javier Chocobar y la lucha del pueblo diaguita.
Nuestra tierra, una obra sobre memoria, territorio y resistencia.
NetflixDespués de más de una década de investigación y rodaje, Lucrecia Martel presentó Nuestra tierra, su primer largometraje documental y una de las producciones argentinas más importantes de los últimos años. Tras su paso por festivales internacionales y su estreno en cines, la película llegó a Netflix consolidándose como una obra profundamente política, reflexiva y conmovedora.
Lejos de limitarse al formato tradicional del true crime, la cineasta transforma un caso judicial en una exploración sobre el despojo territorial, la violencia histórica contra los pueblos originarios y las heridas coloniales que siguen atravesando a América Latina.
¿De qué trata la película Nuestra tierra?
El documental parte del asesinato de Javier Chocobar, referente de la comunidad indígena diaguita Los Chuschagasta, ocurrido en Tucumán en octubre de 2009 durante un intento de desalojo territorial.
Chocobar fue asesinado por el terrateniente Darío Amín, acompañado por dos expolicías, en un hecho que quedó registrado en video y luego se difundió públicamente. A partir de ese crimen, la película sigue la extensa lucha de la comunidad por obtener justicia y reconstruye el largo camino hasta el inicio del juicio oral en 2018.
Sin embargo, Nuestra tierra no se limita únicamente al expediente judicial. A través de relatos familiares, memorias ancestrales e imágenes del territorio, la película amplía el foco hacia siglos de violencia, invisibilización y resistencia indígena.
El documental más político de Lucrecia Martel
Uno de los aspectos más impactantes de Nuestra tierra es su propuesta estética y narrativa. Martel combina registros íntimos de la comunidad con imágenes aéreas captadas por drones para construir una cartografía visual del despojo territorial y la transformación del paisaje.
La directora evita el tono explicativo clásico del documental televisivo y apuesta por una experiencia sensorial y reflexiva, donde el sonido, el silencio y los espacios adquieren una enorme fuerza política. El resultado es una película profundamente crítica y emocional que dialoga con toda su filmografía, especialmente con su interés por las tensiones sociales, el poder y las estructuras históricas de exclusión.
Tras su premiere mundial en el Festival de Venecia y su recorrido por certámenes como Toronto, Nueva York y San Sebastián, Nuestra tierra recibió importantes reconocimientos internacionales, incluyendo el premio a Mejor Película en el BFI London Film Festival.
Más que un documental sobre un crimen, la película se convierte en una obra sobre memoria, territorio y resistencia. Una experiencia imprescindible dentro del cine latinoamericano contemporáneo.




