Netflix: qué fue de la vida de Caroline Muirhead, la patóloga que entregó a su prometido asesino
La nueva docuserie de Netflix ¿Debería casarme con un asesino? reconstruye paso a paso lo ocurrido.
Caroline Muirhead rehizo su vida en Escocia
La historia parecía sacada de un cuento de hadas torcido. Caroline Muirhead, patóloga forense en una morgue de Glasgow, había salido hacía poco de una relación que sus allegados describieron como abusiva cuando decidió abrir una cuenta en Tinder.
Allí apareció Alexander "Sandy" McKellar, un cazador que trabajaba en la finca Auch, una enorme propiedad de más de 28.000 acres cerca de Bridge of Orchy. El vínculo avanzó rápido: ambos convivían con la muerte por sus oficios y eso, lejos de incomodarlos, los acercó. La nueva docuserie de Netflix ¿Debería casarme con un asesino?, estrenada el 29 de abril, reconstruye paso a paso lo que vino después.
A los dos meses de noviazgo, en noviembre de 2020, McKellar le propuso matrimonio. Pocos días antes de viajar juntos a Glasgow para pasar la Navidad con la familia de ella, el cazador le hizo una confesión devastadora: tres años atrás, manejando alcoholizado, había atropellado al ciclista solidario Tony Parsons y enterrado su cuerpo dentro de la finca donde trabajaba. Muirhead contó que su mente quedó paralizada, incapaz de procesar lo que escuchaba. Aun así, viajaron a la casa de sus padres como si nada. Una vez allí, McKellar le pidió ayuda para mover el cadáver, ya que estaban planeando construir nuevas edificaciones sobre el sitio del entierro.
La serie que es tendencia en Netflix
El 27 de diciembre de 2020 Muirhead acudió a la policía. Cuando los gemelos McKellar fueron liberados sin cargos tras un primer allanamiento infructuoso, ella entendió que tendría que reunir pruebas por su cuenta. Volvió a la finca, le pidió a su prometido que le mostrara el lugar exacto del cuerpo y dejó disimuladamente una lata aplastada de Red Bull marcando el punto. También grabó conversaciones con ambos hermanos, incluido un momento clave en el que Robert McKellar admitió que Parsons seguía con vida cuando lo abandonaron. En enero de 2021, siguiendo la pista de la lata, los investigadores hallaron los restos.
El proceso judicial terminó destrozándola por dentro. La fiscalía la citó como testigo y, abrumada por sentir que toda la causa pendía de ella, recurrió al alcohol y a las drogas para anestesiarse. Cuando no se presentó a declarar, un juez ordenó su arresto, decisión que quedó sin efecto cuando los gemelos aceptaron un acuerdo de culpabilidad. Sandy McKellar se declaró culpable de homicidio culposo y recibió doce años de prisión; su hermano Robert fue condenado a cinco años y tres meses por entorpecer la investigación. Las autopsias habían confirmado que Parsons sufrió un trauma extremo y probablemente sobrevivió entre veinte y treinta minutos después del impacto.
Caroline Muirhead en la actualidad
Muirhead presentó después varias denuncias formales contra la Policía de Escocia. Sostuvo que desde el primer contacto le insinuaron que ella misma podía terminar imputada por encubrimiento o por hacer perder el tiempo a los investigadores, y que las promesas de anonimato y contención se diluyeron apenas entregó la información que necesitaban. En declaraciones al Daily Record en 2023, aseguró que había depositado una confianza enorme en los oficiales y que se sintió descartada en cuanto dejó de ser útil. Esa sensación de desamparo, según contó, la marcó tanto o más que el propio crimen.
Hoy vive en la costa escocesa, lejos de Glasgow y de la finca Auch. Tiene una nueva pareja a la que describe como una persona profundamente amable, dejó atrás el consumo, sostiene un tratamiento psiquiátrico estable y reconstruyó el vínculo con su familia, que durante años había estado tensionado. En el documental de Netflix afirma que no se arrepiente de haber hablado y que, aunque la justicia no lo condenó por asesinato, para ella Sandy McKellar siempre será dos cosas: un cobarde y alguien que le quitó la vida a un hombre inocente.


