Qué fue de la vida de Bryan Kohberger, el asesino detrás de la nueva serie documental de Netflix
La nueva serie documental de Netflix repasa los crímenes de Bryan Kohberger, quien cumple cuatro cadenas perpetuas consecutivas en Idaho.
Bryan Kohberger fue condenado a cadena perpetua por sus crímenes
El estreno de Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad volvió a poner bajo la lupa uno de los crímenes más estremecedores de los últimos años en Estados Unidos. La nueva serie documental de Netflix, dirigida por Skye Borgman y con Joe Berlinger como productor ejecutivo, repasa en tres episodios los asesinatos de cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho ocurridos en 2022: Kaylee Goncalves, Madison Mogen, Xana Kernodle y Ethan Chapin. Y, junto al homenaje a las víctimas, muchos espectadores se preguntan qué fue de la vida del responsable: Bryan Kohberger.
El excandidato a doctor en criminología cumple actualmente cuatro cadenas perpetuas consecutivas, sin posibilidad de libertad condicional, en la Institución de Máxima Seguridad de Idaho, cerca de la localidad de Kuna. Para esquivar la pena de muerte, Bryan Kohberger sorprendió en julio de 2025 al declararse culpable de cuatro cargos de homicidio en primer grado y uno de robo agravado, lo que selló su destino tras las rejas de por vida.
Mirá el tráiler:
Sin embargo, el caso volvió a los titulares pocos días antes del estreno de la producción en la plataforma. En julio de 2026, el condenado presentó una petición judicial para retirar su declaración de culpabilidad, con el argumento de que fue "engañado" por su equipo legal, y volvió a sostener su inocencia. La maniobra generó un fuerte rechazo entre las familias de las víctimas, que vieron reabrirse una herida que creían cerrada.
Cómo evitó ser atrapado y qué lo delató
Durante casi siete semanas tras el ataque del 13 de noviembre de 2022, el pequeño pueblo universitario de Moscow vivió aterrorizado sin que la policía pudiera señalar públicamente a un sospechoso. El documental repasa las tácticas que le permitieron ganar tiempo: eligió una casa muy concurrida por la que habían pasado cientos de personas, lo que multiplicaba las huellas y el ADN a analizar; usó máscara y ropa oscura; limpió a fondo su vehículo en los días posteriores; y apagó su teléfono justo antes del ataque para que las antenas no registraran su posición.
Pese a su formación en mentes criminales, dejó pistas decisivas. La más importante fue una funda de cuchillo de cuero que quedó junto a los cuerpos de Mogen y Goncalves, de cuyo botón los forenses extrajeron ADN masculino que, cruzado con bases de datos genealógicas públicas y con basura recuperada de la casa familiar en Pensilvania, arrojó una coincidencia paterna del 99,98%. A eso se sumaron las cámaras que captaron su Hyundai Elantra blanco pasando cuatro veces frente a la vivienda esa madrugada y los registros telefónicos que mostraban que su celular había estado cerca de la casa en al menos 12 ocasiones previas. El 30 de diciembre de 2022, un equipo SWAT lo detuvo en la casa de sus padres en las montañas Pocono, el punto final de la cacería que ahora reconstruye la serie de Netflix.


