Tres clásicos románticos que son ideales para cortar la semana
Que las películas románticas son las preferidas del público no es ninguna novedad... Pero, mientras que la gran mayoría recurre a los largometrajes los fines de semana, en el último tiempo ha crecido exponencialmente la cantidad de espectadores que eligen películas para cortar la semana y cerrar la jornada laboral.
Para que la elección nocturna no se vuelva pesada tras un ajetreado día, el género romántico llega al rescate con historias cargadas de emotividad y que son ideales para irse a dormir esperanzados.
Aquí, una selección de clásicos que son ideales para cortar la semana y de los que, sin lugar a dudas, te enamorarás una y otra vez.
Breve encuentro (1945)
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Laura Jesson es un ama de casa algo aburrida de la rutina que vive con su marido y familia. Una vez a la semana, suele ir a la ciudad de compras. En uno de esos viajes rutinarios, Laura coincide con el Dr. Alec Harvey en la sala de espera de la estación de ferrocarril. Ambos son de mediana edad, casados y tienen dos hijos cada uno. Comienzan a hablar, y tras disfrutar cada uno de la compañía del otro, ambos continúan reuniéndose semanalmente para tomar café en la sala de espera de la estación mientras esperan sus respectivos trenes de regreso a casa. Pero pronto ambos se dan cuenta de que su relación inocente y casual se está convirtiendo en un amor tan intenso como prohibido.
Hiroshima, mon amour (1959)
Después de rodar una película en Hiroshima, una joven actriz francesa pasa su última noche en un hotel, en compañía de un japonés. Son dos desconocidos, pero lo que podría ser la fugaz aventura de una noche se convierte en un intenso idilio que hace que ella rememore un amor imposible vivido en Nevers (Francia) unos años antes. La relación amorosa se convierte entonces en un proceso introspectivo a través del cual la mujer reconstruye su pasado y revela sus sentimientos más íntimos a su compañero.
Sin aliento (1960)
Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) es un ex-figurante de cine admirador de Bogart. Tras robar un coche en Marsella para ir a París, mata fortuitamente a un motorista de la policía. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue el viaje. En París, tras robar dinero a una amiga, busca a Patricia (Jean Seberg), una joven burguesa americana, que aspira a ser escritora y vende el New York Herald Tribune por los Campos Elíseos; sueña también con matricularse en la Sorbona y escribir algún día en ese periódico. En Europa cree haber hallado la libertad que no conoció en América. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista.


