El clásico con Glenn Close y Michael Douglas que debió modificar su final tras su primer proyección
Durante una proyección de prueba de Atracción Fatal, el público le pidió al director un nuevo final, donde el personaje de Glenn Close pagase por sus actos.
Glenn Close y Michael Douglas en el thriller dirigido por Adrian Lyne.
Paramount PicturesAntes del estreno oficial, es muy común que las películas tengan algunas proyecciones de prueba para medir la respuesta del público ante la historia. Estas exhibiciones, que ofrecen a los directores la posibilidad de ajustar lo que haga falta, fueron claves para Adrian Lyne que entendió que el final del personaje de Glenn Close en Atracción Fatal debía ser otro.
La cinta, estrenada en 1987, sigue a Dan Gallagher un hombre que lo tiene todo: una esposa maravillosa, una hija encantadora y un buen trabajo. Pero, si vida cambiará radicalmente en una fiesta en la que conocerá a Alex, una atractiva mujer que lo seduce. Mientras que para Dan se trata únicamente de una aventura ocasional, para Alex él es todo; al pinto de reaccionar con una inaudita violencia cuando Gallagher le plantea el fin de su affaire. Ella no acepta ser rechazada y sus sentimientos se convierten en una obsesión enfermiza y peligrosa, que pondrá en peligro a todo lo que rodea a Dan.
Así era el final de Atracción fatal que el público pidió cambiar:
Mientras que el final que todos conocen de la cinta muestra como la esposa de Dan mata a Alex antes de que ella le haga más daño a su familia, lo cierto es que el cierre original era muy diferente. En el, Alex se suicidaba escuchando la ópera Madame Butterfly, intentando implicar a Dan en su muerte.
Si bien la secuencia era por de más poética, el público reacción de forma desfavorable a la secuencia ya que, según aducían, dejaba a la mujer libre de culpas. Ellos quería justicia por mano propia y una muerte dolorosa para ella, que la hiciese pagar todo el daño causado.
Mira el tráiler de Atracción fatal, el thriller protagonizado por Glenn Close y Michael Douglas:
Mientras los directores estaban de acuerdo con el público, para Adrian Lyne y Glenn Close no fue fácil asimilarlo. De hecho, el director se mostró reacio a rodar otro final, hasta que el estudio le ofreció 1.5 millones de dólares extra, cambiando así su parecer.
Para Glenn Close, en cambio, la decisión no fue fácil ya que consideraba que el nuevo final convertía a Alex en un estereotipo de villana psicópata. Fue Michael Douglas quien logró hacerle ver a la actriz que el final que el público quería volvería a Atracción fatal un suceso, impulsando aún más las carreras de ambos.


