Volver al futuro: un ejecutivo casi arruina la trilogía más vista del cine y Steven Spielberg la salvó
La película de ciencia ficción dirigida por Robert Zemeckis estuvo a punto de cambiar de nombre y una jugada maestra de Steven Spielberg salvó el día.
Volver al Futuro se estrenó en 1985.
Universal PicturesLa saga de Volver al futuro es una de las más celebradas de todos los tiempos. La película dirigida por Robert Zemeckis estrenada en 1985, que sigue las andanzas Marty McFly y el Doc Brown, acaba de sumarse al catálogo de HBO Max en Argentina, donde ya se encuentra entre los títulos más vistos.
Mientras los suscriptores aprovechas para revivir los viajes en el tiempo de Marty y Doc, hay un dato curioso que no mucha gente conoce, y que tiene que ver con el nombre de la cinta. Lo cierto es que antes de convertirse en el clásico que todo el mundo conoce, estuvo muy cerca de tener otro nombre.
El responsable del caos creativo fue Sid Sheinberg, el entonces jefe máximo de Universal Pictures. El ejecutivo estaba convencido de que la palabra "futuro" funcionaba como un repelente para la taquilla y que las películas de viajes en el tiempo carecían de interés comercial.
El título que estuvo a punto de reemplazar a Volver al futuro
Sheinberg estaba tan obsesionado con su teoría que en 1984 envió un memorándum oficial a Robert Zemeckis y al guionista Bob Gale exigiendo que la obra fuera rebautizada como El astronauta de Plutón (Spaceman from Pluto).
Para justificar la absurda modificación, el directivo sugirió alterar sutilmente el guion en la icónica escena donde Marty asusta a su joven padre vistiéndose con el traje antirradiación. Según el plan de Sheinberg, cuando el niño de la granja descubriera el cómic, el protagonista debía decir: "Hola, soy un astronauta del planeta Plutón", en lugar de la mítica referencia a Darth Vader y el planeta Vulcano.
La ingeniosa jugada de Steven Spielberg
El equipo de producción quedó completamente horrorizado ante la ridícula propuesta. Sin embargo, desobedecer al jefe del estudio ponía en riesgo el financiamiento del film, pero ceder significaba arruinar el tono de la historia de ciencia ficción. Fue en ese momento que Steven Spielberg, quien ejercía como productor ejecutivo del proyecto, decidió intervenir.
Consciente de los límites del ego de los altos mandos en Hollywood, Spielberg aplicó una brillante estrategia de psicología inversa. El director de Tiburón respondió al memorándum oficial con una breve nota escrita: "Gracias, Sid, por tu nota tan graciosa. Todos en el set nos hemos reído muchísimo con tu chiste".
Spielberg trató la exigencia de Sheinberg como si fuera una simple broma de oficina. El presidente de Universal, avergonzado por la posibilidad de quedar en ridículo ante el equipo creativo, decidió archivar la propuesta y guardó un silencio absoluto. Gracias a esa astuta respuesta, la película se quedó con el título original de Volver al futuro.
Al final del día, el tiempo terminó dándole la razón a Zemeckis y Gale. Volver al futuro terminó convirtiéndose en una de las sagas más exitosas del cine y en un fenómeno de la cultura pop. El fallido intento de rebautizarla como El astronauta de Plutón quedó relegado a una simple nota al pie de página en los libros de historia de Hollywood.



