Final explicado de El club gastronómico: ¿qué puede pasar en una segunda temporada?
La serie de Netflix cierra su primera temporada respondiendo el misterio del incendio y dejando la puerta abierta a una posible continuación.
El club gastronómico se ha ubicado entre lo más visto de Netflix
El final de El club gastronómico responde la pregunta central de la temporada y deja otra sin contestar. El último capítulo de la serie que Netflix estrenó el 10 de septiembre, adaptación de la novela The Dinner Club que Saskia Noort publicó en 2004, revela quién provocó el incendio del primer episodio y después se despide con una imagen que nadie explica. Son siete capítulos en total y el que cierra, titulado "Ivo", reordena todo lo anterior.
La historia arranca cuando Karen (Loes Haverkort) se muda a Bergen, en Holanda Septentrional, junto a su marido y su hija. La pareja se suma a un grupo de padres del colegio que se junta a comer con regularidad, un círculo que parece impecable hasta que el fuego devora la villa de Babette (Noortje Herlaar) y Evert (Edwin Jonker). Evert muere en el incendio. Babette y el menor de sus hijos, Luuk (Henk Courbois), terminan internados y se recuperan; Beau (Bryson Kroonen), el mayor, alcanza a salir. El informe toxicológico aporta el dato que descoloca a todos: la familia estaba sedada.
Mirá el tráiler:
Durante buena parte de la temporada, el relato salta entre el pasado y el presente y arma un caso bastante sólido contra Evert. El desenlace lo desarma. Fue Babette quien encendió el fuego, y lo hizo con intención de matar, después de enterarse de que su marido planeaba dejarla. Antes de prenderlo, había disuelto pastillas para dormir molidas en la leche de sus hijos y en el té de Evert para que ninguno despertara. El plan falló por un detalle doméstico: Beau no tomó su leche, sintió olor a humo y volvió sobre sus pasos para intentar rescatar a su padre.
Un celular, unas grabaciones y una aguja de tejer
Antes de salir a pedirles a los vecinos que llamaran a la policía, el chico agarró el teléfono de su padre. Ese aparato guardaba grabaciones de las conversaciones que Evert mantenía con Babette y que había empezado a registrar por indicación de su abogado. Beau lo mantuvo escondido de su madre hasta que Karen lo encontró y escuchó el contenido, la prueba que termina de incriminarla. Babette intenta recuperarlo por la fuerza: hiere a Karen con una aguja de tejer y después la amenaza con un cuchillo. Los policías llegan justo a tiempo y la detienen.
Queda el otro frente abierto. Nadie sabe quién empujó a Hanneke (Rifka Lodeizen) desde un balcón y la dejó en coma. Babette era la sospechosa evidente, por sus antecedentes violentos y porque estaba convencida de que Hanneke y Evert eran amantes, pero durante el interrogatorio sostiene su inocencia aún sabiendo que nadie va a creerle. La última escena le da la razón: Karen la visita en el hospital, nota que la mano de Hanneke se mueve y corre a buscar a un médico. En esos segundos entra a la habitación una persona con capucha negra y un globo rojo con forma de corazón, y ahí termina todo. Babette estaba declarando ante la policía en ese mismo momento, así que la identidad del visitante y el motivo de esa visita quedan sin respuesta. La serie todavía no tiene confirmada una segunda temporada.


