La historia real que inspiró Oso intoxicado, la película que triunfa en Netflix
La comedia de terror Oso intoxicado, dirigida por Elizabeth Banks, se ha convertido en tendencia en Netflix y muchos no saben que está basada en una historia real
Cocaine Bear, la película del animal que comienza a asesinar a todo en su paso
La comedia de terror Oso intoxicado, dirigida por Elizabeth Banks, se ha convertido en tendencia en Netflix y muchos no saben que está basada en una historia real. En 1985, un oso negro americano de unos 90 kilos fue hallado muerto en un bosque de Georgia tras ingerir cocaína. El caso ocupó titulares y despertó apodos como “Pablo Escobear”, pero en el fondo expuso una problemática seria: cómo la imprudencia humana pone en riesgo a la fauna silvestre.
El origen de esta historia se remonta a Andrew Carter Thornton II, hijo de un criador de caballos de Kentucky y exparacaidista condecorado del Ejército de EE.UU. Tras dejar la vida militar, se unió a la policía de Lexington en la división antidrogas. Sin embargo, pronto cruzó la línea y pasó de perseguir narcotraficantes a convertirse en uno de ellos, motivado por la adrenalina y las ganancias rápidas.
Mirá el tráiler de Oso intoxicado:
En 1981, Thornton fue acusado de pilotar un avión cargado con marihuana desde Sudamérica hacia Kentucky. Pasó meses prófugo antes de cumplir cinco meses de prisión y perder su licencia como abogado. Cuatro años después, en septiembre de 1985, emprendió un último vuelo de contrabando con 15 millones de dólares en cocaína. Saltó en paracaídas sobre Tennessee, pero su equipo falló y murió en la caída.
Dos meses más tarde, un cazador de Georgia encontró el cuerpo del oso junto a los restos de un bolso que la policía vinculó a Thornton. La autopsia reveló que el animal había ingerido entre tres y cuatro gramos de cocaína pura, una dosis letal para cualquier ser vivo. A diferencia de la versión cinematográfica, no hubo ataques ni destrucción: el oso murió en soledad, y gran parte de la droga desapareció, presumiblemente recogida por personas.
El caso puso sobre la mesa un problema recurrente: animales que consumen drogas o sustancias tóxicas por descuido o acción directa de humanos. Estudios en EE.UU. muestran que en zonas con mayor consumo de opioides o marihuana, las mascotas sufren más intoxicaciones. También se registran casos con medicamentos de uso humano, alcohol y plantas alucinógenas. En algunos estados, suministrar drogas a un animal es delito y se impulsan leyes para prevenir que la fauna se habitúe a buscar restos de basura humana.
Aunque el “oso de la cocaína” fue el único caso documentado en esa operación, las autoridades creen que Thornton arrojó más bolsos con droga en zonas rurales de Georgia y Tennessee.



