Moria en Netflix: una biopic que se anima a jugar con sus propias reglas

La serie de Netflix sobre Moria Casán evita la biopic tradicional y apuesta por una mirada más libre sobre la vida de una de las grandes figuras del espectáculo argentino.

moria netflix

Para muchos una diva. Para otros, un mamarracho. Pero nadie puede negar que Moria Casán es única. Producto de su propia inventiva, es una mujer que ha logrado, no sin polémica de por medio, algo en lo que muchos han fracasado: vigencia. Ya sea desde sus inicios en el teatro de revista, o su faceta más dura como conductora de televisión, siempre se ha hablado de Moria Casán.

En el día en el que la diva celebra sus 80 años de vida, Netflix estrenó Moria, la miniserie de 8 episodios que recorre su vida personal y su carrera artística. Pero lejos de ser una biopic convencional, la ficción intenta algo raro y hasta casi paradójico. Cuanto más se intenta explicar quién es Moria, más difícil resulta capturarla.

Su carrera atravesó el teatro, el cine, la televisión, los escándalos, la noche y, mucho antes de que existieran las redes sociales, una relación muy particular con el espectáculo y la exposición pública.

Una biopic que no busca contar la vida de Moria de manera convencional

Sofía Gala Castiglione interpreta a Moria en su versión más joven.

Sofía Gala Castiglione interpreta a Moria en su versión más joven.

La serie creada por Javier Van de Couter no busca reconstruir la vida de Moria como una sucesión ordenada de fechas y acontecimientos. Prefiere construir un universo propio, exagerado y deliberadamente artificial, donde los recuerdos, las fantasías y algunos momentos de su vida se mezclan sin demasiadas explicaciones. Es una elección interesante y, por momentos, funciona bastante bien.

El gran desafío está en encontrar a una actriz capaz de interpretar a una mujer que, en muchos sentidos, ya es un personaje. La serie toma una decisión particular al dividir el papel entre Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth. Cada una encuentra una manera diferente de acercarse a Moria sin intentar reproducirla de manera exacta, y ese cambio permanente termina siendo parte del atractivo de la propuesta.

Sofía Gala es quien tiene el trabajo más complejo y también quien consigue algunos de los mejores momentos. Su cercanía con Moria, y el parecido físico de su juventud, le agrega una dimensión inevitablemente extraña a determinadas escenas, pero también le permite construir una versión de su madre que no depende solamente de la caracterización.

Griselda Siciliani como Moria Casán.

Griselda Siciliani como Moria Casán.

A partir de ahí, la serie se mueve entre distintas etapas de su vida y cambia también su tono. Hay capítulos más divertidos, otros más dramáticos y algunos en los que la búsqueda de impacto visual pesa más que la historia que se está contando. Ese desequilibrio es probablemente el principal problema de Moria. La idea detrás de la serie es atractiva, pero no siempre está acompañada por episodios igual de sólidos.

Donde sí encuentra un núcleo potente es en la relación con su hija. Más allá de la figura pública, la serie permite conocer a una Moria atravesada por contradicciones, decisiones difíciles y una manera bastante poco convencional de entender los vínculos. No intenta convertirla en una heroína ni tampoco en una víctima, y ese punto medio le sienta bien.

Moria funciona mejor cuando deja de intentar explicar a Moria Casán y simplemente se dedica a jugar con ella. Hay momentos más interesantes, actuaciones que consiguen escapar de la imitación y una puesta que entiende que una vida como esta difícilmente podía entrar en los moldes de una biopic tradicional.

No es una serie perfecta y algunas partes pierden fuerza cuando el artificio se vuelve demasiado evidente. Pero tampoco pretende serlo. Es una propuesta con personalidad, irregular por momentos, que encuentra sus mejores armas cuando se permite ser tan desmesurada como la mujer que intenta retratar.