Netflix: la sátira social surcoreana que deberías ver una vez en la vida
Disponible en Netflix, Parasite hizo historia en los Oscar, donde se convirtió en la primera cinta extranjera en llevarse la estatuilla a Mejor Película.
Una película sobresaliente por dónde se la mire.
Foto: CJ EntertainmentEn mayo de 2019 irrumpió en la escena global una particular cinta que se convirtió en el tema de conversación de los críticos: Parasite. La cinta, que acaba de convertirse en la primera película de Corea del Sur en alzarse con la Palma de Oro, comenzaba allí un camino de éxito sin precedentes que hoy cierra el círculo en Netflix.
La historia gira en torno a dos familias que habitan extremos opuestos del espectro social. Por un lado, los Kim sobreviven en un semisótano húmedo y mal iluminado, encadenando trabajos precarios y oportunidades efímeras. Por el otro, los Park viven en una casa minimalista y luminosa, símbolo de un bienestar casi aséptico. El encuentro entre ambos mundos se produce cuando el hijo mayor de los Kim consigue empleo como tutor en el hogar de los Park, dando inicio a un plan tan ingenioso como moralmente ambiguo.
Así es Parasite, la sátira surcoreana disponible en Netflix
Comedia negra, thriller y drama, Parasite salta entre género y género con una naturalidad única que sólo un director de la talla de Bong Joon-ho podría lograr. El oscarizado realizador maneja el tono con una precisión quirúrgica, utilizando el humor para seducir al espectador y, luego, confrontarlo con una violencia tan inesperada como reveladora.
La puesta en escena cumple un rol narrativo fundamental. La arquitectura de la casa de los Park, diseñada especialmente para la película, funciona como una metáfora visual de la estratificación social, donde los niveles, escaleras y sótanos marcan no solo espacios físicos, sino también jerarquías invisibles. En contraste, el hogar de los Kim, permanentemente amenazado por la suciedad y las inundaciones, expone la fragilidad de quienes viven en los márgenes del sistema.
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En cuanto a los personajes que habitan esos espacios, el director evita pararse de un lado o de otro. Ninguno de los personajes es presentado como completamente virtuoso o enteramente culpable; y es esa ambigüedad moral la clave del impacto de la película. Parasite no busca señalar villanos, sino criticar al sistema que enfrenta a los de abajo entre sí mientras preserva los privilegios de los de arriba.
Ganadora de 4 premios Oscar, Parasite es una obra incisiva y universal, capaz de dialogar con públicos de distintas culturas porque aborda un problema global. En definitiva, la cinta es una sátira que incomoda, sacude y permanece en la memoria mucho después de que los créditos finales hayan terminado de rodar.




