Netflix: qué pasó con la perra de Rachel Nickell
La serie de Netflix El testigo no muestra qué sucedió con Molly, la perra familiar que también estuvo presente durante el asesinato de Rachel Nickell.
La perra de Rachel Nickell también estuvo presente cuando fue asesinada
Quienes terminaron de ver la producción británica sobre el caso Rachel Nickell suelen quedarse con una duda que ni la serie ni el documental responden: qué ocurrió con Molly, la perra de la familia. El testigo y El asesinato de Rachel Nickell, ambos disponibles en Netflix, concentran su relato en la víctima, en su hijo Alex, en André Hanscombe y en la fallida investigación policial, pero dejan completamente fuera de cuadro el destino de la mascota.
El dato no es menor para entender la escena de aquel día. Rachel paseaba a Molly junto a su pequeño hijo Alex por Wimbledon Common cuando fue atacada en julio de 1992. El animal estaba presente en el lugar cuando llegaron los agentes, aunque casi todos los registros del caso se centraron en el niño, el único testigo presencial del crimen.
Mirá el tráiler de El testigo:
Lo que la serie no cuenta: qué pasó con la perra
Lo que se sabe con certeza es que Molly salió ilesa del ataque y permaneció con la familia después de la tragedia. En su momento, ningún informe oficial mencionó que se hubiera hallado evidencia adicional en el animal, una de las preguntas que más circula entre los espectadores de la serie, intrigados por saber si la perra pudo haber aportado algún rastro de ADN del agresor.
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La historia real detrás de El testigo, la serie que arrasa en Netflix
Según el pódcast Moms and Mysteries, cuando André resolvió abandonar el Reino Unido con Alex en los meses posteriores al asesinato, Molly viajó con ellos. La decisión de irse no fue caprichosa: la familia atravesaba un asedio mediático constante y una investigación policial que no avanzaba. El propio André contó tiempo después que los periodistas los localizaban una y otra vez, lo que volvía imposible reconstruir su vida en suelo británico.
El recorrido del trío fue primero hacia Francia y, más adelante, hacia España, donde finalmente se establecieron. Molly los acompañó en cada mudanza. Sobre su raza existe cierta ambigüedad: la mayoría de las crónicas la describe como una labradora negra, aunque otras fuentes hablan de una perra mestiza, por lo que ese detalle nunca quedó confirmado de manera oficial.
De sus últimos años se conoce muy poco, ya que la familia mantuvo un perfil reservado tras dejar Gran Bretaña. Sin embargo, todos los testimonios disponibles coinciden en un mismo punto: la perra que estuvo presente en el momento más oscuro de la historia que hoy revive Netflix. El animal se quedó junto a André y Alex, y compartió con ellos el largo proceso de empezar de nuevo lejos del Reino Unido.


