No se desea buena suerte: los errores que generan desconcierto en la película de Netflix

El drama adolescente de Netflix presenta errores de guion que afectan la credibilidad de los personajes.

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

Netflix

No se desea buena suerte, el drama adolescente que Netflix sumó a su catálogo, generó un fenómeno curioso entre los espectadores más detallistas: muchos salieron a buscar los clásicos errores técnicos o agujeros de guion que suelen acompañar a los estrenos masivos.

Los críticos que analizaron el film coinciden en que los verdaderos problemas no son técnicos sino narrativos: decisiones de guion y de ritmo que, sin llegar a romper la historia, le restan solidez al conjunto. Se trata de tropiezos más sutiles que un micrófono asomando en cuadro, pero que los espectadores atentos perciben igual.

Mirá el tráiler de No se desea buena suerte

El primero de esos errores de construcción aparece en el arranque. La revelación sobre el regreso del cáncer de la madre de Sophie, la protagonista, se siente apurada y mal dosificada: el drama familiar queda aplastado contra el vértigo de las audiciones para el musical escolar, y la transición entre ambos tonos resulta brusca. El desequilibrio en el ritmo de los primeros tramos es, para buena parte de la crítica, la falla más evidente del film.

Subtramas forzadas y personajes poco creíbles

Otro de los puntos flojos señalados es la subtrama del padre que llama por accidente al celular de la protagonista una y otra vez. Lo que estaba pensado como un chiste recurrente y un recurso narrativo termina resultando artificial: para muchos espectadores, el gag nunca funciona del todo y se percibe como un mecanismo impuesto por el guion antes que como una situación orgánica de la historia.

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

El tercer reparo apunta a Carolyn, la mejor amiga de Sophie. Sus cambios de actitud abruptos en los momentos emocionales clave de esta producción de Netflix ponen a prueba la credibilidad del personaje: sus reacciones parecen responder más a las necesidades del argumento que a una evolución coherente. Son fallas de escritura antes que de filmación, pero explican por qué el film, pese a su recepción general favorable, dejó a una parte del público con la sensación de que la historia podía estar mejor armada.