Por qué Peaky Blinders: El hombre inmortal arruina por completo el legado de la serie
La película recientemente estrenada en Netflix no está a la altura y omite buena parte del legado de Peaky Blinders, con una historia forzada, apresurada y poco convincente.
Peaky Blinders: El hombre inmortal se lanzó el 20 de marzo.
NetflixDespués de una larga espera, Peaky Blinders regresó a Netflix con Peaky Blinders: El hombre inmortal, la película que pone fin a la historia de Tommy Shelby comenzada allá por 2013, cuando la primera temporada de la serie vio la luz.
El largometraje vuelve a contar con buena parte del equipo original de la serie. Steven Knight volvió como guionista, Tom Harper, quien estuvo en la silla de director en la primera temporada, vuelve como director, y Cillian Murphy interpreta a Tommy Shelby.
Esta vez, la historia nos lleva a 1940, cuando Tommy se ve obligado a salir de su exilio mientras escribe sus memorias, para enfrentar a su hijo Duke, quien ahora lidera a una nueva generación de Peaky Blinders sin código alguno, y para tratar de detener un complot nazi que amenaza con destruir la economía británica.
Cuando en 2021, Knight habló por primera vez de la posibilidad de una película de Peaky Blinders, muchos fanáticos recibieron la noticia con cierto escepticismo. Rara vez el traspaso de un formato a otro sale airoso, y en esta ocasión, las expectativas eran elevadas. Especialmente porque la sexta temporada dejó un final que, a pesar de ser ambiguo, concluía la historia de Tommy y su familia.
Pero ahora que El hombre inmortal vio la luz, queda en claro que la decisión de haber retomado la historia y hacer un largometraje, no solo fue la decisión equivocada, sino que buena parte de su ejecución dejó mucho que desear.
Peaky Blinders: el hombre inmortal y un final que divide
Como ya se mencionó, la película se ambienta en 1940, siete años después de los sucesos ocurridos en la sexta temporada. Con la Segunda Guerra Mundial ya iniciada, Inglaterra era uno de los pocos países que aún resistía el avance del fascismo. Allí se introduce una conspiración nazi que busca desestabilizar la economía británica, mediante la introducción de dinero falsificado para debilitar la libra esterlina y afectar la capacidad del país para sostener el conflicto bélico.
Este marco histórico, apenas mencionado al comienzo, sirve de excusa para involucrar a los Peaky Blinders, ahora liderados por Duke, el hijo ilegítimo de Tommy, que accede sin cuestionamientos al plan del enemigo.
En paralelo, la trama muestra a Tommy Shelby, recluido y aislado en la campiña donde se encuentra escribiendo sus memorias. Agobiado por su pasado y por los fantasmas de quienes lo acompañaron a lo largo de su vida, esta vez el conflicto que acecha al mundo entero parece no afectarle y ha decidido mantenerse al margen. Algo inusual en el Tommy Shelby que conocimos en la serie.
En plataformas como Rotten Tomatoes, la crítica especializada le ha dado a la película un puntaje que supera el 90% de aceptación, donde se destacan las actuaciones y el acabado técnico del filme.
La actuación de Cillian Murphy como Tommy vuelve a estar a la altura, pero es lo único que sostiene a El hombre inmortal. Una historia que se siente apresurada, anticlimática, con un cierre forzado, personajes que no encajan y la omisión de buena parte de la historia que se construyó a lo largo de seis temporadas. En otras palabras, una película que desmerece por completo el legado de lo que Peaky Blinders alguna vez fue.
Un problema de ritmo
Con un poco menos de dos horas de duración, El hombre inmortal tiene un gran problema de ritmo. Los tiempos televisivos y cinematográficos son muy distintos y querer trasladar la lógica de un formato al otro, rara vez funciona. La película, en lugar de sentirse como tal, parece un capítulo extendido de la serie, que solo adquiere ritmo en los 15 minutos finales, dejando el principio y medio como una introducción demasiado larga que nunca termina de encajar.
La serie de Peaky Blinders se caracterizaba por su construcción lenta y detallada, y este salto al largometraje le juega en contra en todo sentido. Los giros narrativos, en lugar de sentirse orgánicos, se sienten previsibles y forzados. El tercer acto se siente completamente apresurado y anticlimático, quitándole todo tipo de emotividad o sorpresa a la historia y su resolución.
El guion también es otro punto flojo de la película. Algunos diálogo se sienten por demás descriptivos y simplistas, obedeciendo a la lógica impuesta por Netflix de querer explicar todo lo que va a suceder a través de las líneas de sus personajes. Por no mencionar algunas decisiones narrativas que afectan por completo a la historia construida desde el inicio de la serie.
Personajes ausentes y menos profundidad
El otro aspecto fuertemente cuestionado de El hombre inmortal, tiene que ver con la ausencia y omisión de algunas figuras clave del universo de Peaky Blinders. La más notoria es la de Arthur Shelby, el personaje interpretado por Paul Anderson, cuya presencia en la película se menciona en un par de oportunidades.
Durante el desarrollo del filme nos enteramos que Arthur murió, en principio tras haberse quitado la vida, para luego descubrir que fue Tommy quien lo mató en un estado de ebriedad y en medio de un arrebato de ira. Una decisión completamente controvertida y difícil de creer.
Ada Shelby, el personaje de Sophie Rundle, tiene una escasa participación en el filme. Y ni siquiera hay mención de Finn o Lizzie. Apenas si aparece el recuerdo de Polly, el personaje de Helen McCrory, y ni hablar de Grace, la única mujer que Tommy en verdad amó y cuya presencia, aún después de muerta, lo acechó durante toda la serie.
Por otro lado está Duke Shelby, el hijo ilegítimo de Tommy, que aparece en los episodios finales de la sexta temporada. Ahora, Duke es interpretado por Barry Keoghan, en un personaje muy poco desarrollado y cuyo conflicto con Tommy se profundiza lo suficiente como para ser el motor de la historia.
Algo similar se podría decir de participación de Rebecca Ferguson y Tim Roth, dos figuras de peso completamente desaprovechados. Ella en el rol de Kaulo, una gitana que resulta ser la hermana gemela de Zelda, la madre de Duke, y que parece ser quien controla a su sobrino para obligarlo a borrar del mapa al último miembro de la familia Shelby. Y Roth, como John Beckett, un agente nazi que busca hundir a Gran Bretaña, pero cuyas motivaciones son completamente desconocidas. Uno de los peores villanos construidos en toda la serie.
Buena puesta en escena pero poca sustancia
Tal como lo había dicho Steven Knight, una de las razones para hacer una película era por cuestiones presupuestarias y así poder lograr una mejor puesta en escena. Desde lo visual, la película no decepciona. Pero lo estético no alcanza a compensar la falta de coherencia narrativa y los aspectos forzados de la trama.
La música también tiene su rol a cumplir. Una vez más, Peaky Blinders hace uso música actual para acompañar el desarrollo de la historia. En esta oportunidad hay una nueva versión de 'Red Right Hand' a cargo de Nick Cave y algunos covers de 'Teardrop' y 'Angel' a cargo de Antony Genn, Grian Chatten y Martin Slattery, quienes estuvieron a cargo de la composición del soundtrack original de El hombre inmortal.
Una vez más, la última propuesta de Netflix volvió a abrir la grieta entre la crítica y la audiencia. De un lado, una película bien realizada. Del otro, la sensación de que faltó tiempo, desarrollo y profundidad.






