Los errores que desconciertan a todos en Hombre en llamas, la serie que triunfa en Netflix

Si bien la serie se ha ubicado entre lo más visto de Netflix, los espectadores más atentos han señalado una serie de errores en la producción.

Hombre en llamas arrasa en Netflix

Hombre en llamas arrasa en Netflix

A poco más de una semana de su estreno, la nueva serie de Netflix Hombre en llamas, con Yahya Abdul-Mateen II al frente, encabeza los rankings globales de la plataforma, pero la conversación digital se llenó de críticas.

No aparecieron, al menos por ahora, los típicos listados de errores técnicos o fallas de continuidad que suelen detectar los fanáticos más obsesivos de cada producción. Lo que sí circula con fuerza, en reseñas profesionales y en comentarios de usuarios, es una colección de errores narrativos que dejan a más de uno con la sensación de que la trama avanza a empujones.

Hombre en llamas Netflix teaser oficial (doblado)

Dos secuencias concentran el grueso del fastidio. Por un lado, la fuga del protagonista de una cárcel entera, en la que un solo hombre logra abrirse paso a tiros sin que la situación responda a ninguna lógica operativa o táctica creíble. Dentro de esa misma escena, Creasy atraviesa un pasillo angosto en plena revuelta carcelaria sin que nadie lo toque, algo que muchos espectadores calificaron de directamente imposible. Por otro lado, una persecución de Poe y Livro en una favela fue señalada como un momento en el que la serie dobla las reglas del territorio, del peligro y del comportamiento de los personajes que los protegen, solo para reacomodar las piezas de cara a la siguiente escena de tensión.

hombre en llamas
Hombre en llamas arrasa en Netflix

Hombre en llamas arrasa en Netflix

Los errores en Hombre en llamas

Otro grupo de errores señalados tiene que ver con el avance mismo de la investigación. Varias reseñas marcan que las pistas clave aparecen porque los antagonistas cometen fallas demasiado convenientes, prácticamente diseñadas para que el héroe pueda dar el siguiente paso. A esto se suma una observación recurrente: hay personajes que sobreviven a situaciones de las que, dentro de la lógica que la propia ficción plantea, no deberían salir con vida. Y, en el terreno de los clichés, espectadores apuntaron al recurso del "actor reconocible que termina siendo el villano", un giro que se ve venir desde lejos porque la trama sigue ese molde sin alterarlo.

El último frente abierto es el de la representación. Al trasladar la acción a Río de Janeiro y a sus favelas, la producción estadounidense quedó bajo la lupa de quienes consideran que el retrato de la violencia y la criminalidad en Brasil cae en estereotipos conocidos.