10 detalles que no conocías sobre Prometeo, la película que volvió a ser furor en Netflix
A 14 años de su estreno, Prometeo volvió a captar la atención del público tras su reaparición entre lo más visto de Netflix.
Prometeo arrasa en Netflix a 14 años de su estreno
A 14 años de su estreno, Prometeo volvió a captar la atención del público tras su reaparición entre lo más visto de Netflix. La película, dirigida por Ridley Scott, no solo amplió el universo de Alien, sino que además dejó una serie de detalles poco conocidos que ayudan a entender por qué su propuesta estética y filosófica sigue generando debate. Desde decisiones musicales inusuales hasta referencias mitológicas y religiosas, el filme es mucho más que una precuela.
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con su banda sonora. El compositor Marc Streitenfeld tomó una decisión arriesgada: grabó a la orquesta interpretando sus piezas al revés y luego invirtió digitalmente las composiciones para el montaje final. El resultado fue un sonido extraño, inquietante y descolocante, que aportó una atmósfera perturbadora acorde al tono del relato. Ese efecto, casi imperceptible para muchos espectadores, es clave en la construcción del clima opresivo que atraviesa toda la historia.
Mirá el tráiler de la película:
En el plano visual, Scott pidió al equipo creativo que imaginara una estética que pudiera existir antes de los sucesos de Alien (1979), evitando repetir de manera directa el estilo de H.R. Giger. Sin embargo, muchos bocetos terminaron incorporando rasgos “gigerianos” casi sin querer. Finalmente, el propio artista suizo fue convocado para supervisar y aportar ideas, reutilizando incluso diseños que habían quedado descartados décadas atrás. También hubo influencia del artista ruso Alex Kozhanov. De hecho, esta producción fue la última vinculada a la saga en la que trabajó Giger antes de su muerte en 2014.
El rodaje también dejó perlitas impactantes. Las escenas del inicio y del desenlace se filmaron en Islandia durante dos semanas, luego de descartar locaciones en Jordania y Marruecos por cuestiones políticas. El valle volcánico de Hekla sirvió como superficie del planeta LV-223, mientras que la secuencia del sacrificio del Ingeniero se registró en las imponentes cataratas Dettifoss, a donde el equipo debió abrir caminos para poder acceder. En cuanto al elenco, Michael Fassbender se preparó para encarnar al androide David viendo clásicos como Blade Runner, Lawrence de Arabia y El hombre que cayó a la Tierra, además de estudiar los movimientos del clavadista olímpico Greg Louganis para construir la particular forma de caminar de su personaje.
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Otra curiosidad fuerte ocurrió en el set: Charlize Theron utilizó un lanzallamas real en la escena en la que su personaje prende fuego a un tripulante infectado. La expresión de shock que se ve en pantalla fue auténtica y quedó en el corte final. Scott, además, optó por no revelar ciertos detalles a los actores para obtener reacciones genuinas; por ejemplo, Kate Dickie no sabía exactamente qué sucedería en la escena donde emerge la criatura del cuerpo de su compañero. A nivel técnico, el director priorizó los efectos prácticos por sobre el CGI, siguiendo un consejo que había recibido años antes. Aún así, hubo más de 1.300 tomas digitales realizadas por Weta Digital y Moving Picture Company, principalmente para paisajes y escenas espaciales. Las criaturas también tenían nombre propio dentro del equipo: el gigantesco ser con forma de calamar fue bautizado “Trilobite”, mientras que las criaturas serpentinas eran llamadas “Hammerpedes”.
Finalmente, uno de los aspectos más debatidos es su trasfondo simbólico. Scott eligió el título inspirado en el titán de la mitología griega que desafió a los dioses entregando el fuego a la humanidad, una metáfora directa sobre creación y rebeldía. En versiones iniciales del guion se sugería que los Ingenieros habían enviado a la Tierra a un emisario -una clara alusión a Jesús- para frenar la violencia humana, pero esa idea fue suavizada para evitar una alegoría religiosa demasiado explícita. Aun así, quedaron pistas: la protagonista lleva un crucifijo, la nave aterriza el 25 de diciembre y se menciona que los Ingenieros murieron hace unos 2.000 años. Son guiños que alimentan teorías y mantienen viva la discusión, explicando por qué Prometeo sigue fascinando a nuevas generaciones.




