La cuarta temporada de Stranger Things vuelve recargada, ambiciosa y más entretenida que nunca

La cuarta temporada de Stranger Things vuelve recargada, ambiciosa y más entretenida que nunca

La plataforma de streaming estrenó la primera parte de la cuarta temporada de su serie sci-fi con vibra ochentosa y cargada de acción sobrenatural.

Magela Muzio

Tras una larga espera, la cuarta temporada de Stranger Things finalmente llegó. Desde el pasado 27 de mayo, Netflix estrenó el Volumen 1 de la temporada 4, que incluye los primeros 7 episodios de la serie de ciencia ficción, cuya tercera temporada se lanzó en 2019.

Los fanáticos tienen la oportunidad de regresar una vez más a Hawkins, en donde transcurrieron 6 meses desde la sangrienta Batalla de Starcourt donde Eleven logró destruir al Mindflayer y perdió sus poderes. Fue entonces cuando Joyce decidió abandonar el pequeño poblado de Indiana junto a sus hijos, Will y Jonathan, y Eleven, para asentarse en California y comenzar de nuevo. Mientras que Hopper, quien estaba dado por muerto al final de la tercera temporada, se encuentra vivo y atrapado en una prisión rusa. 

La temporada 4 de Stranger Things vuelve más ambiciosa y espectacular que nunca

El primer episodio de la cuarta temporada nos pone al día con la historia de cada uno de los personajes. Con caminos separados, los protagonistas se encuentran atravesando distintas etapas de sus vidas en donde cada uno trata de encontrar su camino. Por un lado, encontramos a Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo), Lucas (Caleb McLaughlin) y Max (Sadie Sink), transitando otro año en la secundaria. Mientras que los dos primeros sigue siendo dos "perdedores", también lograron integrarse al Hell Fire Club, un grupo de nerds que dedican sus días a largas sesiones de Dungeons & Dragons. Todo esto bajo el marcado liderazgo del carismático Eddie Munson (Joseph Quinn). Por su parte, Lucas intenta ganarse un puesto entre los chicos populares como una de las nuevas estrellas del equipo de baloncesto, mientras que Max trata de lidiar con la pérdida de su hermano Billy y algunos problemas en casa.

En California, Will (Noah Schnapp) y Eleven (Millie Bobby Brown) tratan de encajar en su nueva escuela, pero día a día sucumben ante el acoso de sus crueles compañeros. Mientras que Jonathan (Charlie Heaton) pasa sus días junto a su nuevo amigo Argyle (Eduardo Franco), divagando bajo la utilización de ciertas sustancias. En tanto, Hopper (David Harbour) se encuentra confinado en una prisión rusa, donde un guardia corrupto Dimitri (Tom Wlaschiha) ideará un plan para sacarlo, pero que terminará arrastrando a Joyce (Winona Ryder) y Murray (Brett Gelman) al gélido país europeo. 

Stranger Things vuelve a lo grande, con ritmo y múltiples historias

Dustin, Mike y Max no la pasan del todo bien en Hawkins

La cuarta temporada de Stranger Things se siente más grande, más ambiciosa y madura que la última vez que le dimos play en Netflix, pero esta vez en un tono que comienza a decir adiós. Al mismo tiempo, la serie parece haberse convertido en rehén de su propio encanto retro y vuelve a cimentar la trama de los nuevos episodios bajo la misma premisa que ya vimos en las tres entregas anteriores. Sin embargo, a riesgo de tornarse repetitiva, que en ocasiones lo hace, sus giros se sienten frescos y la dinámica del grupo se encuentra intacta. 

Una vez más vemos que una temible amenaza se instala en Hawkins, acechando desde la sombras y haciendo de los adolescentes sus víctimas predilectas. Esta vez la amenaza se llama Vecna (cuyo nombre es acuñado por los personajes y basado en el juego de D&D), una extraña y poderosa criatura que se alimenta de los sentimientos de culpa y tristeza de quienes habitan en la ciudad. De allí que cada nueva víctima lo vuelve más poderoso. 

Vecna, el nuevo y temible villano de la nueva temporada

A partir de este momento la serie comienza a poner en marcha múltiples historias: la de Hawkins, en donde vemos al grupo integrado por Dustin, Lucas, Max, Robin, Nancy, Eddie y Steve en acción; la de Mike, Will, Jonathan y Argyle; la de Eleven, quien se separa de este último grupo; y la de Hopper, que termina arrastrando a Joyce y Murray en un disparatado plan para liberarlo. 

Aunque esta multiplicidad de tramas y personajes complejizan la historia y pueda ser un tanto difícil de seguir por momentos, tiene su efectividad. El vertiginoso ritmo de cada episodio hace que la historia sea más atrapante, a medida que prepara el climax de cara al final (aún quedan 2 episodios de la temporada 4). Esta ampliación de la historia también obligó al show a volverse más largo y ambicioso, de ahí que cada episodio supera la hora de duración, como si fuera una seguidilla de pequeños blockbusters de acción y suspenso en donde el tiempo se acaba. 

Desde luego que por momentos nos damos cuenta de que hay mucho para asimilar esta temporada, pero después de 3 años de ausencia, los fanáticos no esperaban menos.

Steve, Eddie, Nancy y Robin

Aunque todo esto funciona, también se empieza a notar a repetición de ciertas fórmulas y estructuras, que hace que la serie, por momentos, caiga en un loop. Además de dar una noción de cómo terminará todo. Otro punto negativo son esos atajos del guion con conclusiones precipitadas y demasiado elaboradas de algunos personajes, que hacen pasar rápido la página dejando algunos agujeros en la trama, arriesgando la verosimilitud de este universo ficcional. 

Volviendo a lo que sí funciona esta temporada: el desarrollo de los personajes. Muchos de ellos se llevan un buen tiempo en pantalla, donde seguimos conociendo aspectos de su vida y su pasado, que permiten comprender aún más sus acciones y motivaciones. Uno de los mejores episodios de toda la temporada es el 4, titulado Dear Billy, y dirigido por Shawn Levy. Este capítulo está mayormente dedicado a Max, uno de los personajes que se lleva gran protagonismo en esta entrega. La historia de Max no solo logra emocionar, dejando entrever su trauma que oscila entre la culpa y la pérdida, pero que también repara en la importancia de la amistad y de contar con esa contención en los momentos más difíciles que nos toca atravesar. Una vez más, el gran salvavidas de la serie es el reparto y la dinámica entre los personajes. Con dúos bien logrados que en ocasiones se roban todos los elogios de los fans. Finalmente tenemos más respuestas que preguntas sobre los orígenes del Upside Down, Vecna y la propia Eleven, cuyo misterio del laboratorio parece resuelto.

Dear Billy, uno de los mejores episodios de la nueva entrega

La vibra ochentosa y la nostalgia del pasado vuelven a estar presentes de principio a fin. Esta vez con una sobreabundancia a las películas de terror de los 80, de ahí que estamos ante la entrega más violenta, gore y terrorífica de todas. Y por supuesto, no se podría hablar de los ochenta sin un buen soundtrack, que esta vez se luce episodio a episodio. 

A pesar de haber vuelto recargado, con nuevos personajes y complejas historias que se desarrollan en simultáneo, se empieza a sentir que el final está cerca. De ahí el temor de muchos fanáticos, o al menos el propio, de que la quinta temporada no logre dar en la tecla. Aunque la temporada 4 tenga algún que otro desliz, los aciertos terminan siendo mayores que los desaciertos, al punto en que la historia de Stranger Things podría resolverse por completo en los próximos dos episodios. Sin embargo, los hermanos Duffer ya confirmaron que la serie tendrá su final definitivo en su quinta entrega. Aunque la estrategia pueda parecer apropiada para Netflix, corre el riesgo de agostarse en sí misma y no contar con el final que se merece.

El Volumen 2 de la temporada 4 se estrena el próximo 1 de julio en Netflix

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